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Valores científicos

La ciencia y la tecnología deben explicitar su sentido por medio de la función social que desempeñan, pues estas actividades están atravesadas por valores que dan un sentido ético a la ciencia y la tecnología.  Respecto al contenido ético de la actividad científica, Sánchez Vázquez3 menciona que la separación histórica entre ciencia y moral ha llevado muchas veces a la utilización de los conocimientos científicos en contra de la misma humanidad. Por tanto, el científico como sujeto social, no puede permanecer indiferente ante los fines y usos de la ciencia, resaltando como principal valor científico el de la honestidad intelectual. “El científico ha de poner de manifiesto una serie de cualidades morales cuya posesión asegura una mejor realización del objetivo fundamental que preside su actividad, a saber: la búsqueda de la verdad. Entre estas cualidades morales, propias de todo verdadero hombre de ciencia, figuran prominentemente la honestidad intelectual, el desinterés personal, la decisión en la búsqueda de la verdad y en la crítica de la falsedad[…]”. 4

Por su parte, el ethos de la ciencia, según Merton,5 es ese complejo, con resonancias afectivas, de valores y normas que se consideran obligatorias para el hombre de ciencia. Las normas se expresan en forma de prescripciones, proscripciones, preferencias y permisos. Se las legitima con base en valores institucionales. Estos imperativos, transmitidos por el precepto y el ejemplo, y reforzados por sanciones, son internalizados en grados diversos por el científico, moldeando su conciencia científica o, si se prefiere, dice Mertos, su super-ego. Así, aunque el ethos de la ciencia no ha sido codificado, se le puede inferir del consenso moral de los científicos, tal como se expresa en el uso y la costumbre, en innumerables escritos sobre el espíritu científico y en la indignación moral dirigida contra las violaciones del ethos.

Para Merton, el fin institucional de la ciencia es la extension del conocimiento certificado. Los métodos técnicos utilizados para alcanzar este fin proporcionan la definición del conocimiento apropiada: enunciados de regularidades empíricamente confirmados y lógicamente coherentes, que son, en efecto, predicciones. Los imperativos institucionales o normas, derivan del objetivo y los métodos. Toda estructura de normas técnicas y morales conduce al objetivo final. La norma técnica de la prueba empírica adecuada y confiable es un requisito para la predicción sistemática y válida. Siguiendo con Merton, las normas de la ciencia poseen una justificación metodológica, pero son obligatorias no sólo porque constituyen un procedimiento eficiente, sino también porque se las cree correctas y buenas. Son prescripciones tanto morales como técnicas.

Merton considera cuatro conjuntos de imperativos institucionales o normas que constituyen el ethos de la ciencia moderna: el universalismo, el comunitarismo, la búsqueda desinteresada del conocimiento y el escepticismo organizado.6

Investigar supone la realización de actividades intelectuales y experimentales de modo sistemático, con el propósito de aumentar los conocimientos sobre una determinada materia. Defender la libertad de investigación y la obligación de comunicar libremente los resultados, debe constituir el primer imperativo del ethos del investigador.

Son valores principales del investigador universitario: la búsqueda de la verdad, excelencia, compromiso social,  responsabilidad y autonomía.


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