La época contemporánea
Desde finales de la década de 1970 después de la publicación de La educación como imperialismo cultural19 y Educación y colonialismo20 han existido las condiciones para el acercamiento entre dos tipos de pedagogía comparada: la inglesa y la norteamericana. La norteamericana era un sobre valuado organismo o fundación ligado a la pedagogía comparada, influenciado en exceso por la economía y la sociología cuantificable y políticamente dirigido. La pedagogía comparada inglesa, mientras que deseaba ser dirigida políticamente, era un devaluado campo de trabajo libre y aceptaba dentro de sí únicamente estudios de sociedades democráticas liberales y de gobiernos socialistas en especial el de al URSS. Ambas pedagogías comparadas habían ignorado la psicología intercultural; ambas habían subestimado la historia; ambas habían tomado al estado nación como unidad de análisis, en lugar de las relaciones entre los países y ambas se habían negado a aceptar la primacía, con excepción de la política binaria de la Guerra Fría, como factor centrar en la construcción social de los sistemas educativos. Además, ambas pedagogías comparadas habían desarrollado posiciones macro sociológicas -en todos los casos, fundamentalmente estructural-funcionalistas- pero habían ignorado los estudios de la micro sociología de la enseñanza (por ejemplo: la sociología interna de las escuelas).
En el caso de los ingleses en particular, este distanciamiento de la sociología se dio probablemente debido a la necesidad, en términos políticos universitarios, de establecer una distinción entre la pedagogía comparada y la sociología, ya fuera en la forma del Atlántico medio del texto de Halsey, Floud y Anderson21 o en las notables contribuciones de Bernstein. Incluso cuando los educadores comparativistas retoman el trabajo de Bernstein, utilizan normalmente su trabajo de "currícula" (sobre la clasificación y delimitación) en lugar de sus contribuciones de manera directa sobre la sociología interna de la escuela.
Sin embargo, claro está, la mayor deficiencia tanto en la pedagogía comparada inglesa como en la norteamericana durante el periodo comprendido entre 1945 y 1975 fue la falta de teoría. Esto es que lo que fue sometido a teoría fue la construcción de un discurso metodológico fuerte y escuelas metodológicas. Fue, con excepción de Hans, Lauwerys y en parte King, dentro del discurso metodológico donde se inventaron los tratamientos de "la cultura" y exceptuando el asunto multicultural, la cultura no se problematizó en términos del universo político.
De hecho, la "multiculturalidad" como tópico, conducido tanto política como éticamente y como un área intelectual, se convirtió en el revelador de "la cultura" misma como un problema substancial, intelectual y metodológico dentro de la educación comparada. El tema de "unidad y diversidad" se convirtió en la manera en la cual la agenda pendiente, de cómo la(s) cultura(s) afecta(n) los contextos generales de los sistemas escolares, se trató en el periodo clásico de la década de 1960 en ambos lados del Atlántico.
En la actualidad el factor unificador contemporáneo, por tanto, es un asunto sobre los términos en los que las instituciones educativas, incluidas las escuelas, deberían transferirse entre las naciones. La confianza política e intelectual precursora de los años de 1970 en que ser un prestador (lender) era un acto benigno y que se un prestatario (borrower) no era tan peligroso si el dinero y un buen consejo de asesoría estaban disponibles, ha disminuido casi en todas partes excepto en el Banco Mundial y en Europa oriental.
Sin embargo, la nueva alternancia política por la cual el traslado de escuelas entre las naciones podría acarrear actores culturales dañinos no está respaldada por " un conocimiento seguro" (con excepción de la psicología intracultural) o con un nivel teórico medio. A partir de la pedagogía comparada clásica de la década de 1960, estaríamos atentos a "las envolturas culturales" o a los trabajos sobre colonialismo y educación en áreas específicas tales como la Indochina ocupada por los franceses; nos identificamos con los problemas existenciales y políticos de los colonizados y de los colonizadores y hemos escapado ciertamente -dentro del discurso más contemporáneo- de la proposición de que "las lecciones deben aprenderse" desde la pedagogía comparada, ésta es una metáfora propia del siglo XIX sobre la escuela primaria.
Pero ¿y entonces qué? Para continuar con este ensayo ofreceré algunas teorías de nivel medio que espero sustenten una perspectiva estructural y política con respecto a la dialéctica entre las escuelas y las culturas, en el entendimiento de que no concibo este bosquejo como la solución a todos los problemas que, como ya he expuesto, algunos muy distinguidos predecesores en pedagogía comparada no pudieron resolver.