Educar
El término más común para decir educar en tseltal es p'ijubtesel. Esta palabra está compuesta de cuatro partículas:
P'ij:
es un adjetivo numeral. En las lenguas mayas es muy frecuente que se califiquen las cantidades. En tseltal se dice por ejemplo, che pam k'altik (dos planas milpas), che pis elemux (dos redondos limones), o che p'ij ixim (dos germinales granos de maíz). Cuando usamos sólo el adjetivo numeral hablamos de la unidad.
Ub:
es una partícula que convierte en verbo al adjetivo. Así tulan es fuerte y tulanub es fortalecerse. p'ijub es hacerse único germinal.
Tes:
es una partícula transitivizante.
El:
es el infinitivo del verbo.
P'ijubtesel:
es hacer que otro se convierta en único germinal.
Cuando se dice que alguien es educado o capaz, se dice que es p'ij yo'tan (es único su corazón). Esto supone síntesis individual. Nadie puede ser hábil sin serlo de un modo personal. En este sentido resulta un tanto absurdo decir que fulano es más p'ij que zutano. La inteligencia y la educación de alguien es un evento exclusivo, irrepetible, propio de tal sujeto.
Hombre sabio se dice p'ijil winik y esto supone que es original en el resolver los problemas según las costumbres de la comunidad, según el contexto.
Cuando alguien tiene único su corazón (p'ij yo'tan), "encuentra maña para hacer las cosas" -me decía un vecino de Bachajón-, pueden dejarlo solo en medio de la selva con los ojos vendados y él se los destapa, se orienta y regresa. Se las ingenia para resolver en su propio estilo, aunque tomando en cuenta a la situación y a los demás.
Ser p'ij yo'tan supone autonomía personal, y, paradójicamente, también supone integración, habilidad para llegar a consensos dentro del marco de la comunidad. Supone integrar dos opuestos: la iniciativa personal y la articulación colectiva; traer novedad sin dejar la tradición.
(José Ventura) Este modo de concebir la educación y la inteligencia supone un énfasis en que el sujeto actúa desde sí mismo, desde yochelin sba (su interioridad). Y esto es tan fuerte que incluso al darse un buen deseo para despedir a quien se va, normalmente le dicen: Te x awil aba; literalmente podríamos traducir esto como "que tengas la capacidad de mírate a ti mismo" y el interpelado suele contestar: Jokolawal, que forzando la traducción podríamos decir que equivale a "gracias".
Según esté su ver, o su verse a sí mismo, definirá su estado de bienestar o malestar. El sujeto es quien tiene poder para definir su estado.
Quien actúa desde yochelin sba (su interioridad de sí mismo) es autónomo y tiene que autovigilarse para ser p'ij yo'tan. Y para coordinarse adecuadamente, sólo él puede vigilarse a sí mismo. Lo cual supone un autoaprendizaje en el cual es su propio maestro. La comunidad familiar y la pequeña comunidad propiciarán que germine adecuadamente esta autonomía individual. La idea de germinación está constantemente presente como una de las metáforas preferidas al hablar de la educación entre tseltales.
¿De qué depende esa germinación y su desarrollo? Al parecer para los tseltales la palabra que responde es ch'ujun, raíz de obedecer, de creer y de adorar. Significa hacer lo que le dicen y creer que es lo adecuado, integrarse en, a un orden. El pequeño se toma de la mano porque percibe que si no lo hace podría caerse. Pero luego tiene que hacer suyos los fines de su sociedad y actuar conforme a ellos porque ve que eso le redundará en un bien, y que, en principio, están dadas las condiciones para obtenerlo.
Se considera que si en la ach'ix (niña) o el querem (niño) germinó una buena interacción familiar verá como un bien la integración en un grupo y al mismo tiempo podrá tomar sus propias determinaciones.
Una virtud especial de la educación tseltal es que el niño o la niña se sentirán amados y muy pronto se les permitirán tomar sus propias decisiones; de tal modo que no sólo obedezcan, sino que crean en los fines sociales de su gente; los deseen y busquen realizarlos en el marco de estructuras precisas mediante las cuales se regula el ecosistema cultural. La niña y el niño tseltal en su gran mayoría vive en un sistema jerárquico y claramente normativizado.
En el seno de la familia y de la comunidad se desarrollan ricos procesos pedagógicos para propiciar que el niño o la niña se apropien de las reglas del yu'untikil (su familia) y cuando ya tienen 6 o 7 años se les deja en una relativa libertad, para impedir que el peso del orden normativo y la estructura jerárquica les impongan mandatos que les impidan desarrollar su discernimiento.
Los niños podrán decir ma'jk'an (no quiero) y por lo regular se considera que tienen un derecho a negarse con esa sola argumentación en determinados campos de la actividad. En otros, no obedecer supondrá castigo. Por ejemplo, si se le ordena que no golpe a su hermanita y lo hace, lo normal es que sea castigado; pero si se niega a ir a trabajar o a asistir a la escuela es muy probable que se le respete su decisión.
Dejemos para un poco más adelante la presentación de esta peculiar pedagogía tseltal del respeto a las decisiones de los pequeños. Por lo pronto concentrémonos en las ventajas de el ch'ujunel y en su equilibrio entre el creer y el obedecer. Escuchemos estas consideraciones de la hermana Martha de Tenejapa:
¿Bin'ut'il te toh p'ijtesel yu'un jtuhl alal, jtuhl ach'ix, jtuhl kerem? Te Me'ilTatil ja ya sk'an te toh ya sbaht te tut alal, sok ya sk'an sch'ujunbe te sk'op sme'stat. Teme ma'ba ya sch'ujun te k'op ha' yu'un ya yich' ak'beyel mandar o kastigo. Te noptesel ya yak' te Me'ilTatile k'ax lek. Te mach'a ya sch'ujun spasele toh ya sch'ih ta k'inal, lek yax ilot yu'un te sme'state, lek yax ilot yu'un te yits'inab, sok lek yax ilot yu'un te spatxuk ta banti skomunal. Jich lek nax ay skuxlejal ya sch'ih mohel ta k'inal.
(¿Cómo es la recta educación de un bebé, de una niña, de un niño? Los padres desde luego quieren que se oriente bien el pequeño y quieren que obedezca y crea en su palabra. Si no la obedece por esa misma razón habrá castigo. Sin embargo, las enseñanzas de los padres son muy buenas. Quien las obedece y cree en ellas, pues germinará bien en el medio, será bien visto por sus padres, será bien visto por sus hermanitos, será bien visto por sus semejantes de la comunidad. De esa manera la vida germinará y ascenderá en el medio ambiente.)
La primera cuestión que suele señalarse es que los padres deben respetar a los niños. Por ejemplo, en otro relato cuando la madre va para ayudar a su hija que va a dar a luz, una de las cosas que le enseñará es bin ut'il ta ich'el ta muk' te ch'in alal (cómo tomar la grandeza o respetar al bebé). Ésta es una fórmula normal para orientar bien al pequeño y para que él obedezca posteriormente. Es normal que se caractericen esas formas de respeto en un padre o una madre tseltal. Los padres, según el sentido común de los tseltales, deben mandar siguiendo estas formas de respeto basadas en su modo de -entender la vida, la experiencia, el entendimiento, la conciencia, el ser único de cada sujeto. Presentaremos más adelante algunas de ellas.
Seguir a la autoridad legítima --y el padre de familia normalmente lo es-- significa generar armonía, paz (xlamlon, lamalil k'inal), significa continuar un ordenamiento sin el cual no podrían integrarse y cooperar con regularidad y confianza. No podrían comprender los procesos futuros y proyectar su vida en el tiempo.
Se suele decir que los padres no deben mandar sólo porque sí, por voluntarismo, sino para continuar los bienes que regularmente recibimos. Así los niños y las niñas tendrán vida, germinarán bien y ascenderán en el medio ambiente (jich lek nax ay skuxlejal ya sch'ihik mohel ta k'inal).
Teme jtuhl kerem, jtuhl ach'ix --laj yal te jtuhl ants yu'un Tenejapa--, teme lek skuxlejal ta sch'inil to, ja' yu'un ha' nanix jich lek te yas baht k'alal te ya smuk'ube sok yas ich'ot ta muk' yu'un te yantik spatchuk. Na'bil sba ta lek yax k'ot ta skomunal ta banti patil ya yich' ya'tel, ya pas ta lek te a'tel ta skomonal. ¿Bin yu'un?Pues ya skaj ta lek te ya'tel, lek yax k'opoj, ya skopon te mach'a sjoy ta sch'ihel sok, ya yich' ta muk' Me'ilTatile, sok ta spisil ya yich' ta muk' te mach'atik pek'el sch'ihelike.
(Si un niño o una niña -continúa Martha de Tenejapa-, si un niño o una niña, si todavía cuando estaba en su germinación tuvo un buen kuxlejal por eso estará bien cuando crezca y será respetado por sus semejantes. Será muy conocido en la comunidad y hará bien su trabajo e ingresará adecuadamente al trabajo comunal. ¿Por qué? Porque acomodará bien su trabajo, hablará bien, se dirigirá adecuadamente a quienes son sus compañeros de germinación, verá la grandeza de sus padres y también verá la grandeza de quienes son las pequeñas semillas que brotan.)
Detengámonos por un momento en las palabras ya skaj resaltada con letras negritas. Creo que no está muy mal traducido "se acomodará", o "él se acomodará"; sin embargo no dice lo que se presupone en tseltal. Ya que la palabra kaj es poner encima, pero también es causa, aquello que produce un efecto. En este caso sería más correcto decir que él opera la causa, o que él está causando que su trabajo se oriente de manera adecuada. No sólo acomoda, sino genera un buen futuro. Y esto puede ser si hubo una buena vida-espíritu en su periodo de germinación.
El niño o la niña tiene capacidad y fuerza para causar consciente y adecuadamente los acomodos futuros si tuvo un buen kuxlejal. La primera oración de la cita dice "teme jtuhl kerem o jtuhl ach'ix, teme lek kuxlejal ta sch'inil toe... (si un niño o una niña, si todavía cuando estaba en su germinación tuvo un buen kuxlejal...). Y el kuxlejal supone una gran variedad de factores integrados en un ecosistema que permite la buena germinación y su crecimiento.
La autoridad de los padres sólo es tal, en tanto se integra adecuadamente a la totalidad ordenada y normativizada del kuxlejal mismo.