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La educación en el mundo indígena

"Reforma integral del país, nuevo pacto federal, que los indígenas no estén excluidos sino que tengan un reconocimiento expreso, y refundar la nación, éstas son las grandes tareas que se deben cumplir", dijo para Reencuentro, Marcelino Díaz de Jesús, indígena originario de Xalitla, Guerrero, quien habló de la educación en el mundo indígena, y sobre sus tradiciones. Él fue secretario de la Comisión de Asuntos Indígenas de la Cámara de Diputados, en la LVII Legislatura, así como diputado federal integrante del Consejo Guerrerense 500 años de Resistencia Indígena.

Marcelino acompañó el pasado mes de marzo del 2001 a los dirigentes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en su viaje de Chiapas a la ciudad de México en busca de la paz y el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas. Frente a la entrada de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, al sur de la ciudad de México lugar donde se hospedaron por más de diez días los dirigentes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), él manifestó:

"Se necesita potenciar la cultura, la espiritualidad de los pueblos indígenas, no despreciarlos. Hay que oponer la cultura contra el racismo y tipificar a éste como delito. Hay una cultura universal de desprecio al indio. Existe algo mucho mejor que una cultura totalitaria que trata de homogenizar a las personas. El respeto y la tolerancia a diversas culturas en México es el respeto al ser humano, además de la parte universal. En la educación secundaria de todo el país se enseña español, conocimientos científicos y una hora de inglés diario, pero triqui o náhuatl no.

Se requiere una reforma integral en la que esté todo contemplado: desarrollo, educación, cultura, empleo. En los programas de educación indígena debe haber gente preparada por nosotros, con una visión que no sea paternalista, más bien de autoafirmación, con derecho a escribir en mi lengua propia. El aprendizaje de las lenguas indígenas debe ser oficializado, ahora es casi clandestino. Es necesario crear métodos didácticos adecuados; se habla por ejemplo, de trabajar con computadoras pero ni las hay. Los niños llegan a la escuela con diferencias, y salen uniformes, parece que la Secretaría de Educación Pública pretende imponer que todos sean iguales. En Xalitla, Guerrero, ya sólo los abuelos hablan la lengua náhuatl; ellos piensan que para qué enseñan a hablar en su lengua, si te desprecian.

¡Quitemos la venda! (Grabado de Alfredo Zalce)

Se necesitan programas de educación indígena en función de cada lengua. Ya no hables náhuatl, te van a despreciar, decía mi abuela. Yo estudié pensando que no me harían lo mismo que a mis padres y abuelos. El cobrador de pasajes en el autobús, empuja hasta atrás a los que viajan con sus trajes regionales. Éste es el desprecio de un trabajador pobre hacia el indio. En París o Ginebra, ciudades cosmopolitas, todo mundo respeta al otro: al hindú con turbante, a las mujeres gordas, al francés, al alemán, al asiático, al negro, sólo a los gringos se les ve mal si hablan inglés. Es necesaria la tolerancia a las diferentes culturas. Somos un mosaico cultural con más de sesenta lenguas indígenas; por ejemplo, en Suiza se hablan más de cinco idiomas. La educación pluricultural es enseñarles a los niños que hay otros que también son mexicanos, que existen otras culturas, que nadie es inferior a otro. Mis hijos ya no hablan la lengua náhuatl. En la escuela se debería de enseñar a hablar bien el español y también la lengua náhuatl. Hay que entender al cosmos y decirlo en la lengua más hermosa. Se necesitan programas de educación indígena en función de cada lengua.

Hay que valorar en el mismo nivel a todas las lenguas, que se entienda la interculturalidad como la relación entre iguales. La estructura gramatical del náhuatl es como la del inglés, se ordenan las palabras igual, como por ejemplo en el término black power que en español se diría al revés. Si se piensa en dos niveles, en español y en náhuatl, esto ayuda para hablar otras lenguas. Mi madre que es indígena, por ejemplo, habla náhuatl y se puede mover muy bien en Los Ángeles en inglés. Mis hijos sólo hablan español. Mi madre es vendedora desde hace más de treinta años en Acapulco, hace cálculos y sabe regatear. Ella me dice: hijo, eres tonto, sólo hablas una lengua. Mi padre, indígena, habla inglés, vive hace treinta años en Estados Unidos. Yo hablo inglés, a veces, en Nueva York. Hemos sido obligados a hablar bien español.

José Ventura

En 1991 yo debía ir a Phoenix, Arizona con mi padre a una reunión con indios caricopa, pero no me dieron la visa porque no tenía cuentas bancarias. Mi padre llegó de huaraches y sombrero al buró de International Affaires (BIA), él habla inglés muy bien y sabe escribir, mi madre también. En 1994, Bill Clinton me invitó a ir a Estados Unidos, el cónsul en Guerrero fue a buscarme y me dieron una visa especial para un encuentro con indígenas. Hay indígenas en muchas partes del mundo, en Sudamérica , algunos hablan hasta seis o siete idiomas; en Argentina hay indígenas Koya. Una indígena de la Costa Atlántica de Nicaragua está en el Consejo de la Tierra. Los indígenas Samis de Noruega no tienen nada que ver con el color de la tierra: son altos, blancos, de ojos azules, pómulos más altos, usan trajes típicos y también son funcionarios de gobierno; también hay mujeres chaparritas y bonitas. No es cuestión de color sino de mentalidad. En diversas regiones de México también hay indígenas rubios y de ojos azules. Entre los Cherokees de Estados Unidos hay solicitudes de blancos que quieren ser indios , ahora, buscan su identidad; ellos tienen que entregar una fotografía de su abuelo y acta de nacimiento con letras rojas. Ellos crían bisontes, tienen casinos, su propio parlamento con cuarenta diputados, están bien.

En México se requiere un fondo nacional para el desarrollo de los pueblos indígenas, con 10% del erario federal y con un sentido compensatorio. Cuando fui diputado se llegó a un punto de acuerdo en la Comisión de Asuntos Indígenas, en este sentido, pero no se aprobó en pleno. Se trataba de tener un fondo inicial de 30 millones de pesos: se buscaba también definir prioridades, hay zonas indígenas demasiado pobres en las que aún hay trueque. En otras el dinero manda. Los indígenas no queremos cambiar derechos por dinero, esto también tiene un sentido poético. Entre los indígenas no todos son buenos, también hay caciques que han sido la base de la dictadura "priísta". Hay costumbres que hay que quitar, otras que potenciar. Hay quienes están en contra de la autonomía, la iniciativa de la Ley de la Comisión de Concordia y Pacificación, los Acuerdos de San Andrés, porque pierden privilegios. Autonomía es una palabra sin traducción exacta en mi lengua. A la gente cuando tiene hambre hay que enseñarla a pescar, no regalarle el pescado. El dinero debe ser para proyectos productivos y sociales. Hay mecanismos de control que fomentan la miseria, reciben Procampo y votan por sus opresores. La subordinación se da por la pobreza. Parte de la educación es cambiar la mentalidad de todo lo que da el gobierno".

Marcelino Díaz de Jesús en su anhelo por hacer realidad el reconocimiento de los derechos de sus pueblos estudió preescolar y primaria en Xalitla, Guerrero. La secundaria en Sabana, Guerrero, una escuela mejor a varias horas de camino de su pueblo. Después viajó a la ciudad de México para estudiar en la Vocacional 5, en la Ciudadela. Posteriormente cursó una licenciatura en la Escuela Superior de Economía, en el Instituto Politécnico Nacional, en el Distrito Federal. Más tarde hizo una especialización en Planeación y Desarrollo, en una universidad de Estados Unidos.

Aunada su vocación de líder indígena a sus conocimientos profesionales, Marcelino ha llevado la voz y demandas de los indígenas de México a foros nacionales e internacionales como son los de Ginebra y otros. Además es autor de varios libros.

"Al llegar al Distrito Federal nos vemos obligados a tener dos mundos: el indígena, adentro, y el mestizo, afuera -dice-. Cuando llegué con mi ropa del estado de Guerrero a la escuela Vocacional, sentí la burla de los demás por mi vestido y mi hablar. Eso es el racismo. Sentí la agresión de los muchachos. Fue necesario para mí entender otro nivel, leer periódicos para conocer más, fijarme cómo hablan. Después, en la tribuna de la Cámara de Diputados, yo decía, primero, palabras bonitas en mi lengua y después en español. Fui a la Cámara vestido con mi ropa regional y con mi sombrero con listones de colores. Ustedes habrán visto al del sombrerito, ese era yo.

Patricia Gascón

La educación bilingüe intercultural debe hacer que una cultura respete a la otra, que la valore. En la educación se potencia el valor de nuestra cultura. Si en la primaria me enseñan a subordinarme, a decir sí, patroncito eso es igual a ser indio discriminado. La nueva educación que queremos es buscar que en la cabecita se enseñen patrones de igualdad, no de subordinación, con capacidad de análisis; como en la educación activa, el niño participa, el maestro conduce, no impone. Eso se traduce a que haya un respeto a nuestra cultura, contra el fundamentalismo y el desprecio al blanco, contra el racismo al revés.

Cuando los antropólogos van, allá por mi tierra, primero enseñan a decir groserías, no respetan, todo quieren grabar. Mi madre es curandera y hay una parte de nosotros que no se puede hablar. Hay una relación con la educación que recibimos; hay dos niveles: la educación formal y la educación en la comunidad. La televisión es responsable de que a los niños les estén educando en función del dinero y del individualismo.

Hay un proceso de aculturación entre dos mundos, como ya dije antes, el indígena y el mestizo. Yo nací en el Alto Balsas. Aprendí la lengua náhuatl a escondidas de mi abuela y mi mamá. A nadie de mi generación le hablaron ya en náhuatl. Hoy sí se da motivación a los niños para aprender la lengua materna, pero en la escuela, los mejores maestros no enseñan náhuatl. De la escuela bilingüe los niños salen mal preparados, la mayor preocupación de los maestros es que los niños hablen español. Los maestros no saben hablar bien español y deberían saberlo; no enseñan bien, después los niños reciben burlas por hablarlo mal. La preparación de los maestros bilingües es muy importante, pero están mal formados. Muchos de éstos son alumnos salidos de secundaria que reciben sólo un pequeño curso para ser maestros, esto no es igual a la licenciatura. La Universidad Pedagógica Nacional es pionera, pues creó una licenciatura en educación indígena. En la Normal de Paracho, Michoacán, hay una carrera para formar maestros para educación indígena, se trata de cambiar la mala preparación de los alumnos. Todavía no está reconocida por la Secretaría de Educación Pública. Cada sábado se dan cursos de nivelación para que puedan dar clases. Después de cuatro años de estudio tienen el título de maestro. Es necesario intensificar la preparación de los maestros si no el nivel académico de los alumnos es muy bajo, aunque las calificaciones sean buenas, pasan los alumnos a secundaria y no saben. En Xalitla hay dos escuelas primarias: la bilingüe y la no indígena. Se supone que enseñan, pero no enseñan. La primaria bilingüe no sirve, se necesitan maestros bien preparados y además mejores salarios. Los maestros necesitan una compensación; ellos tienen que caminar por la sierra, algunos llegan a la escuela el martes y se regresan el jueves. Es necesario innovar la educación indígena, quitar la carga de inferioridad que transmiten a los alumnos. Escuela bilingüe suena mal porque es indígena y tiene una carga de desprecio. Escuela intercultural suena mejor. La de Michoacán es la única hecha por indígenas".

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