Sistemas innovadores para la educación indígena
La Unesco se pronuncia sobre la educación indígena en la que: "...la mayoría de los gobiernos todavía define y practica políticas de asimilación. Una política inteligente con respecto a las minorías debería de preservar sus lenguas, brindándoles la oportunidad de integrarse a la comunidad mayoritaria. La escuela debe enseñar varias lenguas, especialmente la lengua local (o de la minoría) y la lengua de la mayoría, a fin de ofrecer a las personas oportunidades para que desarrollen sus capacidades..."
Nuestra diversidad creativa,
Informe de la Comisión Mundial
de cultura y desarrollo, 1996El proceso de enseñanza-aprendizaje consiste, entre otras cosas, en el diseño y la implantación de escenarios, donde los estudiantes tienen la oportunidad de acceder a normas, conocimientos de las ciencias, las técnicas y las humanidades, de manera consciente y deliberada.
La enseñanza es el control de la situación en la que ocurre el aprendizaje, o sea, enseñar es hacer que la gente aprenda a aprender; el aprendizaje, por otro lado, es el cambio duradero de la conducta del estudiante motivado por la misma experiencia educativa.
Aprender es cambiar y nada causa mayor aprensión que el cambio, sobre todo cuando éste afecta nuestros hábitos, nuestras costumbres, nuestros valores, nuestra concepción del mundo y de la vida.1 Este temor, esta aprensión, es el primer enemigo del conocimiento; si deseamos enseñarnos a aprender tenemos que aprender a cambiar, no sólo a nivel individual sino también institucionalmente. Para ello será necesario vencer las inercias y los puntos de vista tradicionalistas que hasta la fecha se utilizan en los escenarios donde se produce la enseñanza aprendizaje.2
(José Ventura) La enseñanza-aprendizaje, la educación, es una necesidad básica de la población y está relacionada con su sistema de alimentación, salud, vivienda, capacitación, etcétera.
La educación es el elemento clave del desarrollo político-social y por lo tanto se debe ratificar su carácter de derecho social. Todos los ciudadanos tenemos derecho a la educación. Para ello la reorientación de los sistemas innovadores de enseñanza debe encaminarse hacia acciones concretas, concertadas con los mismos sectores productivos, de la salud, de la vivienda y, de las organizaciones para el fomento de la cultura. Con un desarrollo integral entre los escenarios productivos y los que originan conocimientos, habilidades, destrezas y cambios conductuales. Se logrará una alianza en el crecimiento, entre todos los actores del escenario social.
Los sistemas innovadores de enseñanza se convertirán entonces en sistemas para la salud, la enseñanza, la participación obrera y campesina, en sistemas de organización para los asuntos tradicionales, la organización democrática del pueblo, el desarrollo de su obra y del mejoramiento de la inteligencia productiva, en el arte, la ciencia y la tecnología.
Los sistemas se pueden desarrollar sobre el triple eje de la formación y capacitación continua, que forman parte del sistema educativo, así como de la investigación aplicada a los sectores productivos, aliados al binomio investigación-productividad.
Deben estar ligados a las necesidades concretas de capacitación y apoyar los procesos de investigación, las tecnologías nuevas para optimizar este proceso de enseñanza-aprendizaje, asumida como una empresa colectiva, no de élites gubernamentales o de élites docentes, como es el caso de las universidades.
En este contexto se hace indispensable la creación de un escenario con un clima favorable para el estudio y la investigación, que muchas veces las universidades sólo lo tienen en pequeños sectores. Además, puede ir ligado a un nuevo impulso que se debe dar al contacto con las empresas productivas y otras análogas, como podrían ser incluso las artesanales o las cooperativas, entre otras.
Los sistemas innovadores pueden ofrecer programas diversificados como el apoyo a los estudios formales del sector educativo, pero también a los no formales del sector productivo. Hay que mentalizar el hecho de que la formación no debe ser sólo profesional. En las actuales condiciones es importante fomentar la educación media superior y media profesional, como elementos para coadyuvar el desarrollo de las capacidades de auto-aprendizaje y flexibilización de los procesos por los que se conduce la enseñanza-aprendizaje.
(José Ventura) La actividad cultural puede intensificarse en estos escenarios como un vehículo que contribuya a la formación integral del individuo. En lo pedagógico debemos hacer más coherentes los aprendizajes teóricos con las necesidades prácticas profesionales, orientando las inspiraciones y perfiles académicos para crear un personal mejor capacitado que afronte los problemas reales de los sectores productivos. Hay que estimular la educación abierta para toda la comunidad no sólo en el recinto universitario, sino en el lugar y en el momento que se requiera, por ejemplo en las fábricas, en las industrias, en todo el aparato productivo del país.
La estrategia política para los sistemas innovadores de enseñanza debe contemplar un modelo coherente hacia la búsqueda de una sociedad democrática. La democratización, llevada a la práctica, estriba en la apertura de los espacios para encauzar el proceso de enseñanza-aprendizaje hacia todas las categorías sociales, mediante la oferta educativa y cultural continua, así como con el apoyo de las investigaciones orientadas a la solución de problemas concretos y de servicio a la colectividad.
La estrategia política principal debe ser el proceso continuo de un lazo estrecho entre los escenarios, las universidades, la colectividad y el interés por organizarse en función de los problemas concretos que hay que resolver. Crear relaciones informales múltiples con los sectores productivos, con base en un proyecto que contribuya a la solución de los problemas que el sistema productivo formule.
La distinción relativa entre el escenario universitario y el de los demás sectores puede estar identificada por la forma en que podemos relacionarnos con ellos, evitando invadir las áreas de trabajo específicas de cada sector, y sin lesionar la autonomía que requieren los escenarios educativos de capacitación y de investigación.
El proceso de cambio de los sistemas innovadores de enseñanza, que hoy se cultivan en casi todo el mundo debe realizarse por etapas, cuidadosamente reestructuradas, para evitar acciones que puedan ser confusas para el sistema legal, político, social y cultural de los escenarios propuestos. Se debe atender en forma prioritaria el mejoramiento de las condiciones sociales para aquellas regiones menos favorecidas, o que por su situación histórica, cultural y social, están en mayor rezago, ya que mantienen una relación asimétrica con las zonas del centro.
La relación entre sistemas innovadores de enseñanza y la comunidad puede servir de puente en la detección de problemas específicos como serían los del empleo, la educación, la salud y la formación profesional.
De ahí la importancia de sostener relaciones constantes con los sectores de la producción. Otro elemento de gran peso sería desarrollar una nueva teoría pedagógica para crear asesores y tutores calificados, que tuvieran como meta la formación de procesos planificadores con miras a democratizar la democratización y a abatir el desarrollo asimétrico de los patrimonios diferenciados del conocimiento, nacional e internacional.
Es asimismo de gran relevancia la organización de los locales, laboratorios, bibliotecas, museos, que no sólo deben servir a los sistemas tradicionales de estudio postsecundarios sancionados con diplomas, etc., sino que deben ser utilizados para ofrecer cursos de capacitación dentro de los sectores productivos, lo que aumentaría consecuentemente, los recursos asignados a nuestras universidades.
Hay que transformar los sistemas innovadores de enseñanza en centros de enlace entre la comunidad, los organismos profesionales, el Estado, las asociaciones regionales y las nacionales, las fundaciones y otros organismos involucrados en los programas de educación, capacitación profesional, y protección del medio ambiente. De la experiencia extranjera en este campo; hay que salvar lo que pudiera servirnos para nuestro contexto nacional.
Los procesos de enseñanza-aprendizaje tienen que ir más allá de los campos universitarios y darse en lo que llamamos: "la escuela para toda la vida", que ofrezca hasta a los ancianos nuevas posibilidades y alternativas en la adquisición de destrezas. Éste es uno de los modelos más atractivos que estaría dentro de esta visión prospectiva y de un escenario enriquecedor allende en el recinto universitario. Los internados, los orfanatorios, las cárceles, los psiquiátricos, así como las fábricas y centros productivos de sectores en expansión deben incluirse en esta nueva modalidad. La escuela para toda la vida atañe también a la universidad, inserta no sólo en los grandes sectores de la producción, sino también en la pequeña industria, en la que se deben promover investigaciones básicas, que puedan ser aplicables en las actividades propias de cada región.
La conducción del proceso de enseñanza-aprendizaje en los sistemas innovadores se puede realizar mediante conferencias, trabajos prácticos, sesiones de estudios, cursos de corta duración, cursos de perfeccionamiento con videos, filmes, cursos de formación sancionados o no por un diploma, organizados para los trabajadores o sectores de interés, miembros de una profesión, cuadros directivos de empresas, empleados de los servicios sociales y los ciudadanos en general. Esto implicaría estudios abiertos que no necesariamente van encaminados a la consecución de un diploma de estudios a nivel licenciatura o poslicenciatura pero que entrañaría una función de servicio público del sistema, que se debe encauzar a la identificación de problemas de orden local, así como proporcionar ayuda para resolver los que surjan en todos los niveles, no sólo hacia los grupos de ancianos, sino también hacia los grupos étnicos, y especialmente empresariales, que detentan la mayor parte de la riqueza y de quienes depende la toma de decisiones en la política económica del país. Así como también se deben abarcar las culturas populares, los sectores obrero y campesino y las zonas de mayor atraso. Con la capacitación permanente se creará en los ciudadanos el nuevo sentido de la responsabilidad.
Lo cual no quiere decir que el desarrollo de los sistemas innovadores de enseñanza deba emanar de una consulta que involucre a todos en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Las acciones han de ser coherentes con los planteamientos básicos de la política educativa del Estado.
Los sistemas innovadores son producto de una conjugación de situaciones concretas, como es el caso del proyecto SUA/UNAM, que ha funcionado durante 30 años gracias a la flexibilidad de su sistema escolarizado y abierto.
Las alternativas de enseñanza es un tema que ha tenido repercusiones nacionales y universales. No se circunscribe a una sola universidad, como en el caso nuestro. Incumbe a la humanidad entera, por cuanto los sistemas "no tradicionales" hay que considerarlos como un esfuerzo de todos los sectores sociales, desde los grupos étnicos o regionales a los centros científicos de alta productividad.
Sin embargo, y debido a la falta de información, todavía no se ha insistido en la importancia que revisten estos sistemas, cuya aplicación ha contado con muchas resistencias.
Para rescatar la experiencia en este campo debe contarse con el apoyo firme y decidido de los sectores productivos, pero también de las autoridades universitarias y de los responsables, en general, de los sistemas educativos. Se necesita la participación de las autoridades en su conjunto para poder diseñar nuevos escenarios que permitan la evolución del sistema. Esto conlleva al problema de crear especialistas, con imaginación, cuyos trabajos se enfoquen a la creación de nuevos escenarios, en los que un papel relevante tendrá la androgagia.
La educación como forma de interpretación y transformación del mundo se debate en problemas que están íntimamente ligados a la injusticia y la desigualdad. Los componentes de la educación son distintos cuando se trata de educación étnica, popular o elitista. Justo es reconocer, que en este contexto, las periferias no tienen acceso a una capacitación de calidad, ni por lo mismo a los beneficios que se derivan de la centralización histórica.
La acción gubernamental ha encauzado costosas empresas hacia zonas suburbanas absorbiendo una parte considerable del presupuesto disponible para la educación, pero los beneficios no han sido los esperados debido a la relación asimétrica entre el centro y la periferia. Se ha acentuado la desigualdad y ha quedado desatendida una parte de la población que es, desgraciadamente, la mayoritaria y la que define el perfil del Estado en su sistema educativo. Esto ha provocado serios obstáculos en nuestro desarrollo como son los inadecuados sistemas educativos en las culturas locales, en sus presupuestos y en sus proyectos desequilibrados. No se brinda apoyo a las comunidades que son las que pueden crear los escenarios de trabajo (investigación-educación) con una mejor decisión de sus propios actores rurales, étnicos o populares. El sistema educativo aunque sigue importantes procesos de investigación para comprender y situar su escenario educativo fuera del contexto centralizado, no cuenta con disposiciones jurídicas para que las actividades de investigación-producción puedan contribuir a la dinámica de este proceso. Es el centro el que concentra en sus manos la mayor parte de la producción, investigación, educación y cultura.
Las políticas de desarrollo económico, social, político y educativo, no han sabido comprender la diferenciación organizativa y política y, tampoco, las formas de enseñanza-aprendizaje que tienen los grupos tradicionales. Han pasado sobre ellos. Falta un reconocimiento a estas diferencias para crear escenarios educativos colectivos como puentes de relación entre el centro y la periferia. La educación bilingüe, por ejemplo, está altamente ideologizada por una cultura centralista, que impone aprender primero la lengua nacional y después la vernácula. Orientación pedagógica poco adecuada, ya que es en la lengua tradicional en que deben transmitirse los conocimientos a los grupos étnicos, y no a la inversa.
Un elemento positivo, sin embargo, en esta búsqueda de escenarios educativos de investigación, es, sin duda, el proyecto de telesecundaria, con evidentes éxitos en las zonas del interior del país. Habría que pensar también en hacer ensayos de televisión educativa en lenguas indígenas.
Los sistemas centralizados de educación, las grandes universidades, deben ser intermediarias en el desarrollo de la periferia y proyectar hacia el extranjero esta nueva cultura de los sistemas innovadores de enseñanza.
Un aspecto que debe ser abordado es el de la falta de participación de los educandos en el diseño de sus propios procesos de enseñanza-aprendizaje, lo que le confiere un carácter paternalista al sistema educativo general, tanto en el centro como en la periferia.
La difusión y recreación de esta nueva cultura de opciones educativas puede tener como consecuencia una desconcentración del centro a la periferia, pero con los altos costos que esto implicaría, tales como que el presupuesto disponible se vería limitado por la expansión de los escenarios educativos, no sólo en el centro sino también en las periferias, por lo que es necesario que el Estado adopte modalidades de investigación que tengan en cuenta la enseñanza-aprendizaje en las comunidades tradicionales. Aprender de ellas para renovar la capacitación y la enseñanza.
Ciertamente, el Estado ha apoyado y luchado por el desarrollo educativo en el centro y en la periferia, pero se han descuidado aspectos tan importantes como la investigación educativa, la promoción y apoyo a los productores que hacen posible la educación.3 Es el caso de los administradores, profesores e investigadores. Las nuevas generaciones reciben una educación que podemos calificar, en la sociedad tradicional, de nociva, pues no sólo ha contribuido a la pérdida de la identidad nacional, sino que, ha propiciado actitudes etnocidas.
(José Ventura) El desarrollo de los procesos innovadores de enseñanza tiene que ser concebido como una cultura en la que la atención a los problemas sociales (en materias de alimentación, salud, educación, empleo, infraestructura) debe estar unida a la impartición del proceso de enseñanza-aprendizaje. Esto permitiría abordar el proceso pedagógico.
La acción gubernamental para el desarrollo de la educación parte del apoyo unilateral de instituciones especializadas hacia los receptores. Pero desestimula las prácticas individuales y concepciones diferenciadoras que crean un antagonismo entre las formas de aprendizaje populares y las de los grupos cultos, de élite, que son siempre los portadores de esa educación centralista.
Por otro lado, se contemplan las formas de enseñanza-aprendizaje tradicionales como medios prescindibles, subdesarrollados, frente a las formas pedagógicas que la investigación ha podido retroalimentar en los escenarios para los especialistas.
(José Ventura) De ahí que necesitemos volver a investigar sobre lo que despreciamos como objeto de estudio: ¿Cómo aprende la población en general? ¿Cómo, la sociedad comunitaria? Sólo así podremos utilizar nuestra experiencia pedagógico-didáctica y comprender estos escenarios.
Hay que rescatar, defender y desarrollar las formas pedagógicas tradicionales. Por ejemplo, la corresponsabilidad con que los individuos de las propias comunidades comprometen su proceso de enseñanza-aprendizaje. No sólo debemos confiar esta tarea vital a los grupos de especialistas o de sectas de iniciados en los problemas pedagógicos contemporáneos. Hay que apoyar y escuchar a los viejos maestros de las comunidades, a los animadores, a los chamanes, a las asociaciones de tipo civíl y religioso. Debemos buscar y distribuir recursos disponibles. Esa población sabrá cómo se va reproduciendo la existencia tradicional y utilizará conocimientos científicos o tecnológicos.
Con los esfuerzos del Estado se pueden iniciar investigaciones que animen esta relación entre la comunidad tradicional y los especialistas. Se dinamizarán y retroalimentarán nuestras posibilidades hacia nuevos escenarios que originen mecanismos, espacios y estilos educativos poderosos. Esto no distraería mayores recursos sino que redistribuiría bienes de educación, investigación y aprovechamiento de nuevas experiencias. Se redefiniría el marco teórico que permitirá tener otras alternativas en el proceso del desarrollo educativo nacional.
Si consideramos que los esfuerzos gubernamentales estatales son consecuentes con lineamientos expresados por el Ejecutivo Federal en materia de educación, debemos tomar en consideración las autonomías municipales y estatales, dentro del marco de pluralidad que caracteriza a nuestro país. La riqueza de formas con que se conduce el proceso de enseñanza-aprendizaje en las diferentes regiones y su vinculación con las élites que se encargan de la investigación y del diseño cientificista de los módulos educativos, puede crear una relación ventajosa que distinguirá esas diferencias y dará a cada estado, a cada municipio, formas propias para su desarrollo, no sólo educativo sino gremial, organizacional y productivo.
En la medida en que se desarrolle la democracia en nuestro país, en esa medida será necesaria una educación más igualitaria que llegue a los confines más apartados. De este modo se luchará por la justicia, la igualdad, la soberanía (municipal) y el acceso a la educación y la cultura.
La educación que surge del pueblo es un patrimonio poco reconocido. La comunidad donde se produce puede también ser consciente de ese patrimonio, para alimentar la conciencia de sus valores culturales propios y reafirmar su identidad.
México es un país que dentro de sus fronteras tiene una gama extraordinaria de manifestaciones culturales. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos que se han hecho por divulgar estos valores, la relación etnia-mestizaje es tan asimétrica como la del centro y la periferia. Nuestras actitudes educativas y culturales han ignorado o negado estas posibilidades, estas estructuras tradicionales, que parecieran estar opuestas al proceso de occidentalización que los países del Tercer Mundo han tenido durante largos siglos.
La educación es un conjunto de valores que debe ser la expresión de valores propios. La cultura en México es el futuro de un proceso histórico colectivo. La riqueza educativa de México es también una forma de heredar conocimientos, y esta herencia está más próxima a la multietnicidad que a la centralización etnocida (mestiza) que ahora padecemos.
Reconocer que los avances de la Revolución en el proceso educativo-cultural del país han sido cuantiosos e importantes, no significa que hemos considerado esos aspectos esenciales de la educación y de cómo se aprende en las comunidades étnicas y tradicionales.
Uno de los aspectos que hay que señalar en un país donde hay una diversidad de lenguas marginales, es el de cómo se han podido establecer la herencia y desarrollo de esas mismas lenguas, opuestas a una lengua nacional hegemónica y excluyente.
Es necesario reconocer esta riqueza cultural y educativa que no ha sido fruto del azar, sino la herencia de muchos pueblos a través del tiempo, que han sabido mantener su cultura pese a la adversidad y a los elementos centralizados y occidentalizadores.
La política durante muchos años significó hegemonía cultural de lo múltiple, ha cortado manifestaciones y tradiciones que se han diferenciado de las establecidas por el Estado benefactor. Nuestra política ha recibido la influencia de las grandes tesis metropolitanas y durante nuestro proceso histórico hemos afirmado una nacionalidad política, geográfica y occidental, pero dando siempre mayor importancia al centro que a la periferia (teoría de la dependencia, del tercermundismo, etc.) Nos hemos aferrado a las tesis centralistas, que han comprobado nuestras hipótesis iniciales sobre la educación y hemos olvidado las internas que pueden revolucionarla o retroalimentarla. Se han creado divisiones culturales muy grandes entre la ciudad y el campo, entre lo blanco, lo indio y lo mestizo, entre las élites de especialistas en educación y los grupos marginados que carecen de toda educación. Se ha procurado que los indígenas tengan una educación acorde con los modelos que las élites han suscrito, para que de esa forma se integren a la nación mexicana y participen del desarrollo. Por otro lado, se ha hablado de "aculturarlos". Detrás de cada uno de estos conceptos existe una filosofía de política cultural que sirve a determinados intereses políticos y a los grupos económicos que representan. A medida que van pasando los años, se ha transformado esta visión por necesidades propias del desarrollo del país; la aproximación a los problemas de la diversidad nacional y las formas en que estos deben asumirse tienen que ver con los escenarios de enseñanza-aprendizaje culturales.
Uno de los fenómenos políticos, o de política educativa, más importantes que debemos enfrentar en los próximos años son las acciones para incorporar a los grupos marginados a los escenarios de enseñanza-aprendizaje. Para esto se hace indispensable diseñar nuevas teorías de la política educativa y de las realidades que puedan influir en la evaluación dinámica del problema educativo del país.
Uno de los elementos importantes que podemos considerar en esta reconversión del sistema educativo es la tecnología de los mass-media, que ha jugado en otros escenarios un papel muy importante y que influye en los patrones de reproducción de los sistemas culturales. Especialmente habría que volver a hacer una investigación sobre las experiencias en tele-secundarias que el sistema educativo nacional ha implementado en diferentes regiones.
Estos sistemas tecnológicos incorporados a los sistemas educativos, como pueden ser también los sistemas computarizados para el diseño de modelos educativos, tienen ya un poder importante. Habría que volver al debate en torno a esa problemática para desideologizar el proyecto de una tecnología educativa pertinente al desarrollo nacional.4
Frente a la incidencia centralista del monopolio educativo ideológico de esta relación centro-periferia, se puede expresar a partir de los medios de comunicación. La educación a través de la televisión puede ser, incluso, una defensa en contra de este monopolio y puede permitir una forma novedosa de comunicación y desarrollo equilibrado entre la tecnología educativa y los objetivos de la educación. Hay que hacer, pues, una revisión de los mecanismos didácticos y tecnológicos que podemos utilizar en esta nueva cultura de los sistemas innovadores de enseñanza.
La educación es un modo concreto de ver el mundo y de construir su cosmovisión, es orgánica en su conjunto. La forma de deconstruir el enclave ideologizante de la realidad educativa y de abatir la injusta asimetría entre centro y periferia, es un problema que demanda una resolución urgente. En otros países la experimentación de los sistemas innovadores ha alcanzado su institucionalización, pero debemos reconocer que el sector privado tiene un papel preponderante.
En síntesis, no se trata sólo de buscar cómo incorporar en el sistema educativo a grupos característicos, marginales o étnicos (como ir a las fábricas, etc.) o como de alguna manera lo propone el Sistema de Universidad Abierta en la Universidad Nacional Autónoma de México, sino de aprender de las diferentes experiencias educativas que hemos tenido hasta ahora.
Mediante programas conjuntos podremos elevar la eficacia del mismo sistema educativo, pero siempre y cuando abordemos el problema abierto no sólo en los sistemas de poslicenciatura, o postsecundaria sino en todas las fases del desarrollo educativo de las poblaciones. Se trataría de diseñar una política congruente con la realidad del país, que significaría una coherencia en los programas y la cooperación interinstitucional y del sector privado para llevarla a cabo. Esta política se realiza en algunos aspectos de la poslicenciatura y en la producción tecnológica y científica de manera eficaz, por lo menos en los grandes centros de estudios. Sin embargo, requerimos de una investigación mayor al respecto para mejorar nuestros planes y nuestros objetivos de estudio en los diferentes sectores. Planificar de acuerdo con una política cultural flexible y clara en sus contenidos ideológicos. La política educativa debe pugnar por la participación de la mayoría de la población en los nuevos escenarios de impartición del proceso de enseñanza-aprendizaje. Acotamos que la educación, en este momento, se encuentra en un grave conflicto entre insumos y necesidades y la relación que ya señalamos como desproporcionada.
Sin un sector educativo que evolucione de acuerdo con las necesidades actuales, los anhelos del desarrollo democrático quedarán invalidados. La educación se ha considerado hasta ahora como un elemento de integración, aculturización y civilización. La educación formal que se ejerce en casi todos los estados del país debe realizarse menos en las aulas y más en la comunidad. Los niños y los adultos aprenden mucho con el juego, el trabajo y la acción solidaria que surge en estos intercambios y es ahí, seguramente, en donde reside el elemento del proceso y adecuación de la enseñanza-aprendizaje, más que en el aula. Es importante que el aprendizaje deje de concebirse como algo que llega de fuera, con un maestro bilingüe-forastero, o un promotor cultural. Debe contemplarse como un elemento que existe, que descubre el educando, ayudado por el maestro. El maestro entonces se convierte en el elemento aglutinante y portador de nuevos conocimientos. La enseñanza debe partir del descubrimiento apreciativo de los elementos y de las estructuras de conocimientos vigentes entre niños, jóvenes y adultos de las comunidades.
Un aspecto básico es la promoción y la capacitación de especialistas en estos asuntos. Los resultados, dentro de estas áreas de trabajo, han sido pocos en relación con otros ensayos, en los que se atiende más a la eficacia del sistema que a la formación pedagógica de los que hacen posible el sistema.
En gran medida, la acción de capacitación a los nuevos orientadores de los procesos de enseñanza-aprendizaje, debería ser asumida por el Estado con el apoyo de los sectores productivos, debido a que ambos pueden llegar a tener un escenario más claro sobre las necesidades que se tienen de capacitación, de habilidades y destrezas en el proceso industrial futuro del país. Esto daría como resultado un proceso de investigación serio y profundo para rescatar posibilidades de cambios sustantivos en la adecuación de los procesos de enseñanza-aprendizaje.
Un plan para la recuperación del patrimonio cultural multiétnico y multicultural, se puede hacer con base en el desarrollo de esta inquisición. ¿Cómo aprende la gente en forma vernácula?
Las funciones de los nuevos espacios innovadores de enseñanza deben promover la educación, haciendo que cada comunidad investigue, rescate, registre y defina los elementos auténticos que requiere para su desarrollo e integrarlos en un plan de desarrollo nacional. No se puede reconocer que exista infraestructura importante de educación en todo el país, pero habría que establecer una evaluación de los programas que se han llevado a cabo. Confirmar los éxitos y los fracasos para ver si los programas pueden responder a las necesidades concretas de desarrollo de nuestras comunidades y de nuestros estados. Los sistemas innovadores de enseñanza pueden formar parte de esos centros de investigación para abatir la descentralización del sistema educativo.
En algunas organizaciones, como Culturas Populares en el Estado de Oaxaca, se han recuperado las instituciones sociales de desarrollo de trabajo comunitario. El tequio, la mano vuelta, la gonzona, la Guelaguetza, han permitido la asistencia a grupos característicos y el apoyo mutuo para la construcción de viviendas, obras de infraestructura comunitaria, de abasto y distribución y fiesta. Se deberían utilizar estas instituciones sociales comunitarias para poder encauzar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Esto sería un ejemplo de cómo la cultura étnica popular podría formar parte de este ejercicio democrático de educación para que haya un proceso de descentralización y se tenga en cuenta para los procesos de implementación de muchos otros de enseñanza-aprendizaje en el país, como el de investigación-producción.
En este contexto, instituciones sociales como El tequio, dejarían de ser sólo aspectos folklóricos y se convertirían en una visión de la realidad de acuerdo con el tiempo y el espacio en que éstos se han venido rehaciendo. Es claro que todos estos enfoques tienen mucho de polémico, pero sin duda estas organizaciones han desarrollado una tecnología para la explotación y conservación de su propia identidad durante cientos de años. Es cierto que ha sido una forma incipiente de desarrollo industrial, lo que ha contribuido a su aislamiento pero que bien puede ser utilizada para rehacer una relación más justa y democrática entre centro y periferia.
Por ello los sistemas innovadores de investigación y de enseñanza, para su desarrollo y defensa, deben contemplar el intercambio entre las experiencias del centro y la periferia, crear una red de relaciones tradicionales que no sólo serían las de la educación formal básica, o postsecundaria o poslicenciatura, sino que abarcarían asuntos como la medicina tradicional, la nutrición, la conservación del medio ambiente y el desarrollo político, que debe aprovechar la organización social y política tradicional con propias características regionales.
El desarrollo de los sistemas innovadores de enseñanza pueden contribuir a consolidar un sistema educativo en este nuevo liberalismo-social, que nos permita construir una convivencia en la justicia y en la democracia, y desarrollar las capacidades creativas e intelectuales de nuestras comunidades étnicas.