II. La educación: potencialidad bloqueada en el subdesarrollo del régimen neoliberal

Particularidades de la periferia. Elementos comunes de toda formación subdesarrollada son su "reproducción dependiente del mercado mundial"5 y su heterogeneidad estructural. En efecto, aquí persisten rasgos de subsunción formal del trabajo al capital en los sectores tradicionales, especialmente, de la agricultura; rasgos que coexisten con el sector moderno y aun ultramoderno. Y decimos que coexisten porque no se interrelacionan. El sector urbano-industrial moderno opera cual prolongación directa del capital trasnacional, y el tradicional-rural se "ajusta" unilateralmente al servicio del primero. La estrategia de la plusvalía es en general una suerte de híbrido entre la absoluta (tradicional) y la relativa del sector moderno urbano-industrial, Pero cuyo rasgo sobresaliente es la sobreexplotación del trabajo. Entonces, la periferia se significa por su atraso, subdesarrollo y dependencia científico-tecnológica.

Pero recientemente se ha descubierto otro rasgo central de la periferia "el rasgo central de América Latina ha sido su baja capacidad para agregar valor intelectual a su gente y a sus recursos naturales, que [...] nuestra diferencia con [el centro se da...] en términos de esfuerzo de innovación y difusión del progreso técnico, y sobre todo, en términos de lo que se hace en el ámbito productivo".6

¿Cómo explicar la causa de la baja capacidad latinoamericana de agregar valor? En el plano de la división internacional del trabajo globalizado ese rasgo es consustancial a nuestra condición subdesarrollada; resulta que se "asignan" a la periferia, no las tareas de concepción e innovación de las técnicas máquinas y organización del trabajo ..." (De la Cruz, 1987, p. 292) reservadas al polo desarrollado, sino las tareas más simples, toscas, rutinarias y menos valoradas. Esta relación de subordinación impide a la periferia tomar en sus manos los medios de producción que producen, de su propia herencia productiva, vedándole generar y regenerar sus condiciones de producción, y su propio talento y esfuerzo.

Lo cierto es que nuestra "nulidad" para producir y desarrollar las fuerzas productivas resulta de la forzosa importación de medios de producción del polo desarrollado; o sea de la "planta productiva". En efecto, dicha importación, que no se reduce a una simple u ocasional compraventa, es y opera como condición necesaria de la reproducción del capital periférico (subdesarrollo). Por tanto, el objetivo de las relaciones sociales periféricas es contribuir a reproducir la condición de subdesarrollo, con la participación del régimen político-ideológico y del Estado mismo. Todo el aparato institucional es adaptado para contribuir a reproducir el crecimiento o subdesarrollo, pero que se hace pasar por desarrollo. Y la institución educativa no podía quedar de lado.

Pero, ¿cuál es la peculiaridad del neoliberalismo y cómo influye en la educación?

La crisis del régimen fordista en el capitalismo desarrollado resultó un desastre para la periferia toda vez que empeoraron sus condiciones para proseguir el crecimiento económico en detrimento de su relación de "competencia" con el centro. Al tratar de renovar su planta productiva (de importación) ya obsoleta por el largo proteccionismo de que gozó el mercado local, significó un costo muy alto para la periferia. El valor de sus exportaciones -agropecuarias- decreció en relación con las importaciones del centro. De ese modo, la periferia, sin recursos para mantener el crecimiento económico, sólo podía echar mano del crédito. Curiosamente la privación de recursos de la periferia coincidió con que el centro reservaba grandes cantidades de capital ocioso que de inmediato fluyeron a la periferia, con las reservas del caso.

Con todo, la periferia no pudo recuperar su antigua posición; el incremento de las tasas de interés aumentaba y las devaluaciones de las monedas locales inflaron la deuda, la cual se convirtió en un gran problema pues empezó a absorber gran parte del excedente.

Las opciones de la periferia se agotaron con el derrumbe del Estado keynesiano. Éste ya no pudo financiar la educación para un desarrollo científico-tecnológico. En contraste, vimos que el capital central basó su estrategia, precisamente, en el desarrollo educativo, la calificación de la fuerza de trabajo que contribuyó a la tercera revolución científico-técnica.

En breve, la posición de la periferia y de cada unidad económica frente al capital central se debilitó, aumentando su dependencia y subordinación respecto del exterior. En este sentido la globalización debía apellidarse polarizante.

Los gobiernos tecnócratas de la periferia se obnubilaron con el manto de la ideología neoliberal como si ésta hubiera sido el medio para lograr el tremendo nivel productivo y el elevado nivel de vida que gozaba. Esto no tenían otro camino, pues desconocían nuestros grandes problemas nacionales; no contaban con un proyecto de nación ni de industrialización; tampoco eran capaces de advertir las potencialidades y el talento de su pueblo para superar la barrera del subdesarrollo. Los gobiernos de la periferia se convirtieron en neoliberales a ultranza, quedando a merced de sus "salvadores", los acreedores, pero endeudando de por vida a todo un continente.