Estado y educación en el subdesarrollo en el régimen neoliberal

Otro punto problemático derivado de los anteriores consiste en que los gobiernos de la periferia, enajenados por el avance del centro, "no ven" las diferencias polares, y recetan su misma política económica y educativa, con resultados funestos. En efecto, no reconocer la particularidad del subdesarrollo, su retraso y subordinación respecto del desarrollo y ventaja del centro, es no reconocer la especificidad de las circunstancias nacionales, y sin ese acercamiento es imposible plantear cómo superarlas.

La otra cara de la moneda es que sin una política de industrialización se ven obligados a abrir de par en par sus fronteras (TLC) para "competir" (al tú por tú con el polo desarrollado) y se afanan por ofrecer óptimas condiciones a la inversión externa. Por ejemplo, en educación, aumentan la oferta en pequeñas dosis de personal técnico básico a cargo de las escuelas técnicas tradicionales de nivel medio, e incluso a nivel superior, como las universidades técnicas de dos años, como en México.

Cabe sugerir que en lugar de gastar el excedente en importar la modernización, éste podría dedicarse a desenvolver, mediante la educación, nuestras propias capacidades, y aplicar el talento a la producción, contribuyendo a hacer factible un desarrollo endógeno, autosustentable8, y no un simple crecimiento económico. Pero la aplicación de una política de real desarrollo supone un proyecto de industrialización para canalizar progresivamente todas las energías y el talento nacionales, como parte de un proyecto de nación... Esta búsqueda justifica en parte nuestro planteamiento.