El debate: enfoque "higiénico" versus "patriótico"
En la década de los treinta se impulsaron fuertemente la actividad física y la práctica deportiva. En 1932 México participó en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, y en 1933 se creó la Confederación Deportiva Mexicana (CODEME), que funciona hasta la fecha.
Se establecieron los primeros organismos administrativos de la educación física y el deporte en el nivel estatal para promover la participación de la población en general. Se fundaron campos de deportes para obreros y campesinos, torneos y concursos atléticos.
Durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, con el fin de centralizar la dirección de la educación física en el nivel nacional, se creó el Departamento Autónomo de Educación Física, y se nombró al general Tirzo Hernández como su director. Para formar profesores especialistas que desarrollaran sus actividades en los distintos niveles educativos del país, se fundó en 1936 la Escuela Normal de Educación Física,45 la cual suplió a Escuela Universitaria de Educación Física, que había dejado de funcionar en 1935.46
Al quedar la dirección del proyecto de educación física en manos de un militar, la práctica educativa tomó un rumbo distinto al que había tenido durante el vasconcelismo y en su etapa universitaria; se incorporaron al curriculum materias dirigidas a la preparación premilitar y se redujeron las del área artística.
En este contexto se debatieron dos posturas en la formación de profesores: la higiénico deportiva, puesta en marcha en la Escuela Universitaria de Educación Física y la de la Escuela Normal de Educación Física con una postura deportivo militar.
El Plan de Estudios de la Escuela Universitaria, inspirado en el del Colegio de Springfield en Estados Unidos y reconocido como el más avanzado de ese país,47 asignó a la educación física la función de agente terapéutico y conservador de la salud a través del deporte, la gimnasia y la danza.
Por su parte, la Escuela Normal conceptualizó la educación física como agente disciplinario y como medio para aumentar el vigor físico a través de deporte, encaminando sus objetivos hacia el perfeccionamiento de la técnica deportiva, con base en los ejercicios militares y una visión nacionalista.
En cuanto a los contenidos, ambas escuelas coincidieron en dar mayor peso a las materias deportivas,48 y asumieron como fundamento teóricos las disciplinas biomédicas. Se amplió muchísimo el número de materias técnico-deportivas (calistenica, atletismo, voleibol, beisbol, play ground, aparatos, fútbol, natación, box, lucha, basquetbol. La danza, los bailables y la rítmica se impartieron sólo a las mujeres; mientras beisbol, aparatos, box, futbol y lucha, exclusivamente a los varones. Otras materias eran los juegos recreativos, frontón, tenis y campamentos, que posteriormente desaparecieron.
La Escuela Universitaria presentó mayor apertura, tanto interna como externa, en lo referente a la organización académica, y una visión más amplia de las áreas de influencia de la disciplina.49 Prueba de ello es la realización en 1932 del primer Congreso de Educación Física convocado y organizado por la Escuela. Su temario denota el interés por desarrollar y difundir los benéficos de la educación física a la población en general, al darle un carácter científico y ampliar su campo de acción, que no se limitaba al sistema escolar, ni exclusivamente a la práctica deportiva. En el temario del Congreso sobresalen temas como: a) Preparación de los padres de familia para una buena educación física desde el nacimiento hasta el ingreso en la escuela elemental; b) Bases científicas de la educación física en el jardín de niños, escuela primaria, secundaria y profesional; c)La educación física para el obrero, el empleado y el profesionista; d)La educación física de la mujer, entre otros.50
En el caso de la Escuela Normal sus actividades extraescolares generalmente se dirigieron hacia lo denominado comúnmente "escaparate político",51 por ejemplo, la organización y participación en el desfile deportivo del 20 de noviembre, asistencia para "hacer valla" a personalidades políticas, uso de la banda de guerra en todos los desfiles de los constituyentes, servicio militar y juramento a la bandera los sábados. Las relaciones que se establecían con otros organismos eran exclusivamente en el aspecto militar y deportivo, y de ese modo se descuidaba la relación con el ámbito académico científico, mientras se fortalecía la creación de un espíritu nacionalista de lealtad y compromiso hacia el Estado.
Respecto a la forma de organización del proceso educativo, en la Escuela Universitaria prevaleció una colaboración activa de profesores, alumnos y autoridades. Se planteó la participación de una comisión de maestros y alumnos para realizar una reestructuración del plan de estudios en octubre de 1929. Esta misma actitud conjunta y solidaria fue significativa en el pronunciamiento de la comunidad escolar durante la lucha por la autonomía universitaria.52
En cambio, en la Escuela Normal se determinó una concepción limitada a la formación de profesores para el sistema escolarizado. Asimismo, las relaciones de la comunidad estaban regidas por la lógica de la autoridad con apego al respeto jerárquico. En este sistema tanto los profesores como los alumnos obedecían las normas establecidas con disciplina militar, sin posibilidad de expresar abiertamente una crítica a la escuela u obrar de acuerdo con su propia voluntad.
En lo referente a la creación de especialidades, en la Escuela Universitaria se marcaba la separación entre la preparación del educador físico y la especialidad de directores de educación física, que comprendía un año más de estudios. También se consideraron criterios pedagógicos para definir los horarios de las cátedras. Ambos aspectos no fueron considerados en la planeación curricular en la Escuela Normal. A la fecha en la Escuela Superior de Educación Física del D.F. el currículum vigente no contempla las especialidades y tampoco los criterios pedagógicos en la asignación de los horarios de cátedras.53
En la Escuela Universitaria se promovió la investigación biomédica en el terreno de la medicina del deporte. En este sentido, influyó decididamente pues hasta la fecha sigue prevaleciendo el enfoque biomédico en estudios encaminados al deporte de alto rendimiento y, aunque se fortalece, sigue siendo muy limitada la investigación en el área educativa. Por su parte, la Escuela Normal no impulsó ni desarrolló la actividad investigativa.
Paradójicamente la Escuela Universitaria se acercó más en su práctica docente al postulado del programa activo de Dewey, al contrario de la Escuela Normal, la cual dependía directamente de la SEP, que oficialmente la había adoptado.
En el breve tiempo que existió la Escuela Universitaria de Educación Física dejó antecedentes para vislumbrar que, de haber continuado, su desarrollo teórico y la investigación se hubieran enriquecido. Puede preverse que con la interdisciplinariedad, se fortalecería el vínculo con las comunidades con un enfoque sociopedagógico.
Desde el cierre de la Escuela Universitaria no se ha logrado restituir la carrera y es de hacer notar la falta de interés de la comunidad universitaria por su estudio. Actualmente en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM en la carrera de Pedagogía no se imparte ninguna cátedra sobre educación física.
En la actualidad, una limitante de las carreras universitarias dirigidas al proceso docente es que sus programas no prevén ni en el proceso de formación ni en el egreso la vinculación directa a la práctica en las escuelas del Sistema Educativo Nacional. En cambio, es interesante resaltar la influencia decisiva que ejercen los egresados del Subsistema de Normales en la praxis educativa, al contar con una plaza federal para atender las escuelas del país en sus distintos niveles y modalidades. Ello asegura la socialización de la concepción, que vía las instituciones del Estado se promueve y que es vital en la conformación de la cultura. Esta es una de las paradojas del Sistema Educativo Nacional y una pieza clave en el estudio de su estancamiento.
En cuanto a la praxis educativa en el nivel básico, dados los pocos profesores de educación física, la mayoría de las escuelas no contaban con un especialista, por lo que eran atendidos por el profesor de grupo, a quien motivaba un interés personal por los aspectos deportivos. Las pocas escuelas que tuvieron un profesor especialista recibieron una clase orientada al adiestramiento deportivo, inclinada hacia la selección de los más aptos en los siguientes deportes básicos: voleibol, fútbol, basquetbol y atletismo.
En lo que se refiere a la aplicación de los programas en la clase directa, se creó la modalidad de dar la clase con ejercicios gimnásticos "por tiempos" o "en serie". Era fundamental iniciar con la demostración por parte del maestro, el cual corregía y dirigía la clase que estaba basada en la elementarización y mecanización de los ejercicios. En el manejo masivo de los escolares se hizo uso de técnicas disciplinarias surgidas de los llamados "ejercicios militares", también se consideró el adiestramiento para las ceremonias cívicas (escoltas, marchas, desfiles, etc.).
Se puso de moda la realización de "tablas gimnásticas" basadas en el "método calisténico", el cual implicaba la ejecución de movimientos de acuerdo con determinados ritmos musicales. Éstas se presentaban en festivales escolares para conmemorar fechas especiales cívico nacionales.54
Al finalizar el gobierno de Lázaro Cárdenas se había terminado de dar forma al modelo de Estado mexicano que perduraría hasta la actualidad. Había logrado integrar corporativamente a los distintos sectores de la producción y con ello dar una salida institucional a sus demandas. Con esta acción propició una estabilidad social que alentó la inversión privada, dio un nuevo cauce al desarrollo de la industria nacional y fomentó una política social de amplio espectro.
La educación física también alcanzó acta de naturalización en este periodo, se integró orgánicamente a las instituciones del Estado y, desde entonces, ha formado parte del discurso oficial de la política educativa en turno. En relación con sus objetivos y contenidos pedagógicos puede decirse que en esencia en la actualidad encontramos mucho de lo que se construyó en esta época, y no se vislumbró un cambio significativo sino hasta la década de los setenta con el arribo de la propuesta psicomotriz, que vino a sumarse, pero sin desplazar el esquema original.
Por otro lado, si bien se impulsó la educación popular, obligatoria y gratuita en el nivel básico, existían grandes rezagos que no pudieron atenderse. En el campo de la educación física, por un lado, se impulsó la creación de las instituciones, pero al darles una connotación premilitar y deportiva se propició que se aislaran del debate educativo, lo cual restó importancia y apoyo a la disciplina.
En 1939 se fundó la Dirección Nacional de Educación Física a la cual se inscribió en 1940 la enseñanza premilitar. Posteriormente, ya bajo el gobierno del Gral. Plutarco Elías Calles en 1942, fue transferida a la Secretaría de Guerra como Dirección General de Educación Física y Enseñanza Premilitar. Al iniciar la década de los cuarenta, popularmente se le identifica cada vez más con el deporte, como símbolo de progreso, de mundanidad, de civilidad, diluyéndose paulatinamente la "gimnástica" con la que se originó en la vida escolar a principios del siglo. Por su parte el Estado la considera más útil en su función de adiestramiento físico para la seguridad nacional y escaparate político en los torneos deportivos.