El contexto mexicano
Por su parte, la sociedad mexicana enfrentaba serios problemas como resultado del movimiento armado de 1910. La economía estaba muy dañada, la agricultura, la manufactura y los transportes en estado crítico. El petróleo y la minería se hallaban en manos de empresas extranjeras.14
Políticamente, el ambiente era de gran efervescencia;15 por doquier se manifestaban las inconformidades de los distintos grupos sociales: levantamientos de guerrillas regionales, caudillismo local, exigencia de los campesinos en demanda de la tierra, consolidación de cierto poder de las agrupaciones obreras y las asociaciones religiosas que se expresaban de manera cada vez más radical; y aunado a todo ello, Estados Unidos había desconocido al gobierno mexicano.16
Para 1921 los conflictos del gobierno con la Iglesia se habían acrecentado.17 En este antagonismo, no sólo estaba en juego el destino del sindicalismo (ser controlado con fines de adoctrinamiento político o por instituciones laicas socialistas), sino que se debatían dos proyectos educativos contrapuestos: la educación laica y la cristiana.18
Como presidente Álvaro Obregón también enfrentó una situación inquietante con respecto a la organización de la cultura. La desaparición de los sustentos del ideal cultural europeo, el rechazo a la influencia creciente de Estados Unidos, el nacionalismo cultural exacerbado por la lucha armada, el fondo social de algunos de los artículos constitucionales (3o, 27 y 123), el conflicto con la Iglesia, entre otros factores, dieron como resultado el cuestionamiento a su gobierno. Ante esta situación adoptó un modelo de cultura nacional como respuesta a la necesidad de dotar de legitimidad a las acciones estatales. Nombró a José Vasconcelos responsable del proyecto.
Con el nuevo modelo cultural se intentaban asir todos los cabos sueltos sobre "lo mexicano". Crear los nuevos hombres y una nueva sociedad que proveyera a los ciudadanos de un símbolo común al cual dirigir sus temores, expectativas, ilusiones y sublimar sus personalidades en aras de algo superior y mucho más importante que cualquier dificultad. Existe consenso entre los historiadores de esta época en señalar que, si en la legislación fue la Constitución de 1917 la que sentó las bases de participación del pueblo sobre cimientos de índole social, en lo ideológico la propuesta cultural vasconcelista sentó el precedente de la nación mexicana posrevolucionaria.19
Dentro de este modelo cultural, la educación mexicana se propuso lograr la unidad nacional con sentido popular. Ambos requisitos ineludibles, pues en la medida en que el pueblo se identificara con la empresa educativa, podría realmente pensarse en la paz social como posibilidad.
En contra de lo esperado, dado el conflicto del gobierno con Estados Unidos y con la Iglesia; la YMCA jugó un papel muy importante en la dirección del proyecto de educación física de la época. Promovió y difundió los deportes de origen anglosajón, rebasó el ámbito de su grey e introdujo su propuesta en las escuelas oficiales del país.