La estrategia de obtención de la plusvalía y las nuevas modalidades de organización del trabajo y educación en el contexto neoliberal
El polo desarrollado
El nuevo obrero para que realice un desempeño flexible, eficiente, que produzca a tiempo, productos de calidad, etc., necesita expresamente prepararse y calificarse. En efecto,
"La crítica hecha al fordismo y al taylorismo, y a los intentos de salir de la crisis del fordismo de obra son fundamentales para el buen funcionamiento de la fábrica. La eficiencia no puede lograrse si hay degradación. En otras palabras, el límite de la degradación del trabajo no es sólo la resistencia del obrero sino también las ineficiencias que crea en el proceso de producción" (Humphrey, 1995, pp. 43-72).
La nueva estrategia productiva requiere dotar al obrero de una suerte de polivalencia técnica, con creciente base de conocimientos para el desempeño en diversas tareas; pero no olvidemos que el objetivo de la calificación de la fuerza de trabajo es la ganancia extraordinaria. Tal es el caso de la flexibilidad laboral.
El concepto de la flexibilidad ha venido a ser [...] como un fetiche ideológico [...] El propósito básico [del trabajo flexible] es transferir los costos humanos y sociales de la empresa a los empleados y a la comunidad [así] el discurso de la flexibilidad [...] pretende caracterizar lo que puede describirse mejor como una constelación específica de opciones, ventajas para los empleadores, entre diferentes tipos y patrones de rigidez. (Hyman, 1998, p. 29).
Tenemos dos interrogantes: ¿La flexibilización aplicada en el centro sólo beneficia al capital? Consideramos que no, pero este aspecto hay que trabajarlo. Y ¿cómo se pueden transferir más costos al trabajo?
A la fuerza de trabajo simple, enajenada y devaluada se le pueden cargar los costos intensificando el trabajo por unidad de tiempo, y prolongando la jornada laboral. En cambio, al trabajo calificado o complejo es factible enajenarle, precisamente, su preparación, su calidad, su conocimiento, su talento, su creatividad, su flexibilidad, etc., procesados en su escolarización.
Para Humphrey: "El nuevo enfoque sostiene que el conocimiento y la participación del obrero pueden ser movilizados por la empresa, y dirigidos hacia metas que son beneficiosas para el capital. El tema de la recalificación de la mano de obra aparece ya en muchas publicaciones; todas ellas comparan la posición de la mano de obra en el fordismo y el posfordismo". (Humphrey, 1995, p. 47).
El enfoque sobre la "sociedad del conocimiento" del polo desarrollado cuenta con hallazgos empíricos
El caso alemán. Aquí, el supuesto es que "la competitividad calidad se funda centralmente en la calificación del trabajo, la inversión organizacional y la valorización sistemática de los recursos humanos". (Coriat, 1992, p. 224).
En este sentido, Kern y Schumann hallaron que:
Sectores importantes de la industria de Alemania Occidental se encuentran hoy ante una situación en que ni el mercado ni el producto permiten ya una racionalización siguiendo el modelo taylorista. Es la valorización misma del capital la que exige la puesta al día en la utilización de la mano de obra cuanto más se camina hacia productos de calidad, de gran complejidad, hacia un empleo a gran escala de las nuevas tecnologías, más se orientan las concepciones de un uso óptimo del trabajo hacia definiciones más globales de las tareas y hacia un recurso más amplio de las cualificaciones... (Kern y Schumann, 1987-1988, p. 17).
En concreto, los patrones abogan por un obrero calificado, talentoso e inteligente y con iniciativa en cualquier terreno de la producción directa.3
Por ende, si nos atenemos a la necesidad actual de fuerza de trabajo: "... en el sentido de una profesionalizacion del trabajo de producción..." (idem, p. 21), evidentemente ésta se revela como nueva necesidad educativa de parte del capital. Precisamente, como respuesta a la necesidad de este "nuevo obrero", los autores proponen una nueva política educativa cuya "Definición de los procesos de formación [se haga] en función de un concepto amplio de la cualificación (formación encaminada a dar un dominio soberano de un trabajo profesional, a permitir utilizaciones múltiples, profesionales y privadas, de los conocimientos y de las experiencias). (ibid)
En fin, Coriat encuentra en Alemania que:
...La relación salarial se basa en verdaderos convenios positivos, que constituyen la base de la eficacia y del dinamismo de las grandes empresas [...] Aquí las exigencias generales de adaptación a universos inestables y diferenciados se buscan en la construcción casi sistemática de una flexibilidad interna, cuyo pivote está constituido por una política vigorosa de inversión en recursos humanos y en organización, que permite obtener una implicación verdadera de los asalariados en la obtención de la productividad y de la calidad... (Coriat, 1992, p. 234).
El caso estadunidense. Coriat afirma que en Estados Unidos "hay una búsqueda casi sistemática" de flexibilidad externa, la cual tiene por objeto cargar al trabajo el peso de las inestabilidades y los desajustes (idem, pp. 232-233).
Sobre la flexibilidad externa explícitamente dice:
Ante la pérdida manifiesta de competitividad en su propio suelo [su reacción] consiste en prácticas claramente regresivas: ataque a partir de los salarios, "reparto de utilidades", reducción de los volúmenes, disminución del punto muerto y proteccionismo ... siguen siendo esencialmente las respuestas dadas [...] Estrategia cuya eficacia aún está por demostrar... (ibid).
¿A qué pérdida de competitividad se refiere? ¿En qué consiste la diferencia que establece entre flexibilidad interna y externa?
Por el contrario, en nuestro nivel de discusión observamos elementos del caso estadounidense que lo muestran como exponente de la gran transformación productiva: baste decir que la revolución científico-tecnológica se impulsa en muchos frentes de la producción; y provoca cambios en la división del trabajo, y que, consecuentemente, altera el perfil de la estructura laboral: el incremento de los niveles de escolaridad exigidos se hace a costa de -excluir- el trabajo simple.4 Una vez más, lo relevante es que la nueva estructura laboral indica que priva el conocimiento, y que éste es producto escolar
En ese mismo sentido de transformación progresiva de las fuerzas productivas Castells proporciona ejemplos concretos que muestran cómo el desarrollo científico-tecnológico, que supone el trabajo calificado procesado por la escuela, da como resultado una alta productividad y rendimiento:
Harley Shaiken estudió en 1994 la práctica de la denominada organización del trabajo de alto rendimiento en dos fábricas de automóviles estadunidenses actualizadas: el Complejo GM-Saturno, situado a las afueras de Nashville (Tennessee), y la planta Jefferson North de Chrysler, en la parte oriental de Detroit [...] Shaiken señala los factores críticos que explican el alto rendimiento en ambas, basándose en las nuevas herramientas tecnológicas. El primero es la elevada cualificación de una mano de obra industrial experimentada, cuyo conocimiento, en el centro del sistema de trabajo se encuentra la formación laboral regular, con cursos especiales fuera de la planta y en el trabajo. El segundo factor que fomentó los buenos resultados fue el aumento de la autonomía del trabajador en comparación con otras fábricas, permitiendo la colaboración en los talleres, los círculos de calidad y la retroalimentación de los trabajadores en tiempo real durante el proceso de producción... [Y más adelante agrega] <la>
participación <del obrero> en la superación del proceso depende de dos condiciones que se cumplieron en las dos fábricas: seguridad laboral y participación de los sindicatos en la negociación,5 y la aplicación de la reorganización del trabajo... (Castells, 1999, pp. 274-275). Como sea, lo anterior es suficiente para afirmar que la educación se desempeña como fuerza productiva, pero queda por precisar qué tipo de educación determina la cualificación y autonomía laboral. ¿Se trata de una educación instrumental, o sea, científico-técnica, que persigue el aumento de la productividad-ganancia, o se trata de una educación formativa de la persona, socializadora de la ciudadanía, que transmite valores integrativos, que persigue metas socioculturales e identidades nacionales para superar las desigualdades? Consideramos que más bien la educación requerida es de tipo utilitarista, orientada a procesar los llamados "recursos humanos", a asegurar una alta tasa de retorno; en fin, una educación acorde con la sociedad posmoderna, posfordista, poscapitalista.6