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PRESENTACIÓN Ma. del Consuelo Chapela
En este número de Reencuentro hacemos referencia a una de las funciones universitarias sustantivas: la docencia. Se han incluído principalmente aportaciones que nos ayudan a construir visiones de este quehacer desde la óptica de los estudiantes. Se incorpora también un artículo en donde se aborda la formación docente como problema. |
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La realidad, esas experiencia frecuentemente tan escurridizas, es la materia prima de nuestro quehacer. Esta tan cercana y tan distante la intentamos construir y explicar desde las universidades y ella insiste en cambiar cada vez que la miramos. En tanto nosotros desde el quehacer académico la pensamos, los alumnos la viven, la construyen. Esto marca una gran distancia entre lo que pensamos que hacemos y lo que el alumno experimenta. La generación de conocimientos desde las universidades frecuentemente sigue un paso distinto a la generación de realidades que la sociedad en su conjunto reconoce, aunque no la explique o la nombre.
Los que tenemos la función de organizar el conocimiento y devolverlo a la sociedad en forma sensible, cognoscible y práctica, tenemos la responsabilidad de asegurar continuamente que lo que observamos, pensamos y hacemos tiene coherencia en sí y en relación con la percepción de realidad del conjunto social. Los alumnos, especialmente los de pregrado, pueden representar un vínculo entre la realidad por nosotros imaginada y reconstruida desde la ciencia y la academia y la realidad vivida por ese conjunto social. La formación de nuestros alumnos incluye tanto el desarrollo de sus capacidades humanas como el acercamiento al mundo del conocimiento y la adquisición de habilidades prácticas que les permitan enfrentar los problemas que emergen en el mundo material y en el mundo simbólico. En una realidad vertiginosamente cambiante en sus formas a la vez que profundamente sólida y constante en su fondo y su sentido, la formación de profesionales demanda una continua revisión de los medios, sin perder de vista los fines. Conocimiento y práctica, práctica y conocimiento, estudiantes y procesos pedagógicos en relación crítica, aparecen entonces como motores para acercar los fines a los medios.
Aquí la investigación en educación, la búsqueda de las razones, los procesos, los contenidos, la incidencia en los mundos material y simbólico y el 'tino' para dar cuenta de ellos, aparece como una práctica de la que depende la congruencia entre los fines y los medios; en donde la realidad se construye cotidianamente a partir del aula: maestros, como dice el maestro Manuel Outón, 'traductores' del saber organizado desde la ciencia y la academia e investigadores de y en la realidad docente; y alumnos 'traductores' de cada una de sus realidades familiares, barriales, escolares, laborales, personales, cognoscitivas e investigadores de la realidad pedagógica y académica.
Los trabajos que en este número se presentan a nuestros lectores y colaboradores de Reencuentro dan cuenta de esta preocupación por entender la docencia y los procesos pedagógicos desde la experiencia de los alumnos. Escritos todos ellos por docentes que se hicieron tales en la práctica, muestran datos, descripciones, análisis y propuestas a partir de distintos 'recortes' de la realidad. Desde diversos lugares en el territorio mexicano; utilizando metodologías diversas; refiriéndose a poblaciones estudiantiles antes, durante y después de su paso por los programas universitarios, muestran el potencial de la investigación en educación y algunos de sus problemas metodológicos.
Ernesto Rangel; Ma. Elena Contreras y colaboradoras; Caridad García y Oscar Soria en colaboración con Bertha Garibay, se preguntan qué sucede con los alumnos cuando se desprenden del 'momento' universitario que representa su programa de licenciatura. Se preguntan sobre la relación entre la realidad en la operación de los programas y el mercado de trabajo; sobre los aciertos y desaciertos de los procesos docentes, de los programas, de los enfoques, y buscan respuestas en los egresados. Los métodos que utilizan para responder a sus preguntas van desde los etnográficos hasta los estadísticos. Rodrigo Pimienta y Martha Zanabria abordan el problema del sistema de evaluación en el nivel superior. Finalmente, Edgar Jarillo y colaboradores se preocupan por la dimensión del docente en formación.
En el contexto mercantil de barbarie por el que hoy se encuentra cercado lo humano del ser humano, La Universidad, en especial La Universidad Pública (con mayúsculas), sigue apareciendo como un esfuerzo humanizante y civilizatorio. Pensar al estudiante, con el estudiante, es pensar y pensarnos como Universidad: lugar social de encuentro y reencuentro entre realidad y conocimiento, con potencial constructor de humanidad. Esperamos que en este número de Reencuentro el lector encuentre aportes a sus propias creaciones prácticas e intelectivas.
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