La Capacitación
Artesanal en la Formación de Instructores
Posprimaria Comunitaria Rural
del CONAFE
Dalila López Salmorán
conafe / México
dalilopz@yahoo.com.mx
Santiago Rincón Gallardo Shimada
CONAFE / México
sshimada@conafe.edu.mx

Introducción.
El Consejo Nacional de Fomento Educativo (conafe) es un
organismo dependiente de la Secretaría de Educación
Pública con patrimonio propio, encargado de ofrecer
educación básica a las comunidades rurales
que por su situación de lejanía y dispersión
no pueden ser atendidas por los servicios educativos regulares.
A partir del decreto presidencial de 1993, que establece
la obligatoriedad de la educación secundaria, el
conafe empezó a diseñar un modelo educativo
para dar atención a los estudiantes egresados de
primaria.
El modelo debía tomar en cuenta
las circunstancias de las comunidades rurales (población
con rezago educativo, jóvenes integrados al sostenimiento
económico de la familia, diversidad de intereses
y necesidades educativas), donde resultan inviables los
modelos educativos rígidos o ajenos a los intereses
de la población. La competencia para aprender por
cuenta propia a través de codificaciones escritas
se presentó como un pro
pósito concreto que definía la oferta de los
Centros de Posprimaria Comunitaria Rural: teniendo los medios
de información y el apoyo docente adecuados, un estudiante
que aprendiera a aprender podría hacer con esta capacidad
lo que él juzgara conveniente (prepararse para presentar
exámenes para certificar algún grado escolar,
aprovechar la nueva destreza para impulsar proyectos de
transformación comunitaria, convertirse en promotor
educativo, aprender con la pura finalidad de aprender, etcétera).
Este propósito daba cabida a cualquier miembro de
la comunidad interesado en aprender, no sólo a los
jóvenes egresados de primaria.
Los criterios que definen que un estudiante
aprende por cuenta propia son los siguientes: que descubre
su propio interés, confía en su capacidad,
valora lo que sabe y lo aprovecha para entender, se siente
capaz de aprender lo que desconoce, toma en cuenta el contexto
de los materiales de estudio (la perspectiva, la intención,
la temporalidad), dialoga con los autores, se esfuerza por
entender siempre, toma distancia de lo que estudia, controla
su proceso de aprendizaje, busca apropiarse del conocimiento,
se autoevalúa, se entusiasma por seguir aprendiendo
con autonomía, demuestra públicamente lo aprendido
y acepta que el conocimiento es provisorio.
En esta perspectiva, la metodología
para la formación en el estudio independiente es:
Hacer que aflore lo que saben de
antemano, ya sea para anticiparse a lo que encontrará
en un texto o para descifrar aquello cuya comprensión
presente dificultades.
Ampliar el contexto de la lectura:
el eje que en la lectura está siguiendo el autor,
resaltar las ideas que hasta entonces ha expuesto, así
como las fuentes de información sugeridas para consulta
(artículo, libro, revista).
Buscar las preguntas que los ayuden
a deducir la respuesta: parte del arte de la tutoría
está en diferenciar lo que el estudiante puede deducir
con el contexto adecuado y lo que conviene decirle de manera
directa.
Orientar la detección de
errores y la autocorrección.
Guiar la reflexión sobre
el proceso de aprendizaje.
El concepto de aprendizaje por cuenta propia
y su respectiva metodología de trabajo se enmarcan
dentro de una concepción de aprendizaje que considera
que entender es un fenómeno cultural, en el
sentido de que cada uno aprende a partir de lo que es y
sabe. En el interés del estudiante está involucrado
lo que desconoce, pero también lo que ya sabe. De
la misma manera, el desarrollo de las destrezas académicas
para aprender por cuenta propia es particular en cada estudiante.
Esta concepción conduce evidentemente a una relación
de aprendizaje personalizada.
Actividades. Considerando
todo lo anterior se llegó a determinar tres condiciones
para el aprendizaje por cuenta propia: interés del
aprendiz, medios de información y una tutoría
que desarrolle las estrategias que el estudiante particular
necesita para dialogar con los autores. El interés
del estudiante está asegurado, pues preguntarse sobre
lo que lo rodea es una característica inherente al
ser humano. Para facilitar el acceso a la información
los centros de posprimaria se equiparon con una biblioteca
básica de textos originales de las diversas disciplinas
y con libros de texto de secundaria, así como con
equipo electrónico para agilizar el intercambio de
información. El desafío principal ha sido
la formación de los instructores encargados de la
tutoría que ofrecen los centros.
Los instructores de posprimaria se escogen
de entre los antiguos instructores del conafe: muchachos
del medio rural que prestaron su servicio educativo durante
un año o más como maestros de preescolar o
primaria a cambio de una beca que les permitió seguir
estudiando y que regresan una vez terminada su preparatoria
con la intención de ganarse una nueva beca para estudiar
el nivel superior. Si bien estos instructores cuentan con
experiencia docente, acarrean deficiencias en lectura con
sentido, escritura clara y expresión oral estructurada.
Además, la capacitación que con anterioridad
habían recibido no tenía como propósito
que desarrollaran hábitos y estrategias para aprender
en forma autónoma.
La intención de ofrecer tutoría
personal para desarrollar la competencia de aprender por
cuenta propia, considerando las necesidades de capacitación
de los instructores, condujo al equipo de asesores centrales
encargado del modelo a enfocar su trabajo fundamental en
la capacitación. Desarrollar la capacidad para aprender
por cuenta propia ha tenido un doble beneficio: subsanar
las deficiencias académicas de los instructores y
asegurar un apoyo realista y efectivo de éstos a
los estudiantes. Bajo el principio de que nadie da lo que
no tiene, a pesar de que se le apoye con materiales, guías
y manuales, la condición para ser un tutor en el
aprendizaje autónomo es haber sido primero un estudiante
que aprende por cuenta propia.
Después de un proceso de ensayo
y error encaminado a formar al instructor para que se convierta
en un estudiante autónomo y que de este modo pueda
desarrollar esa competencia en sus estudiantes, llegamos
a articular una forma de trabajo a la que pusimos el nombre
de capacitación artesanal, entendida esta,
en primer lugar, como opuesta a la capacitación
homogénea o en serie. La diversidad de intereses,
edades, antecedentes escolares y contextos de los participantes
en los Centros de Posprimaria, obligan a prescindir de las
conferencias y las clases, pues éstas suponen un
cúmulo de conocimientos y un contexto comunes en
el auditorio. Más aún, suponen, implícita
o explícitamente, que todos aprenden de la misma
manera. Por elevado que sea el nivel de dominio y la claridad
de quien las lleve a cabo, las prácticas de enseñanza
en grupo no garantizan que todos aprendan.
La capacitación que denominamos
artesanal no se limita a la preparación para brindar
el servicio. La formación del docente en el aprendizaje
independiente rebasa la mera labor como instructor de posprimaria
y se convierte en un aporte valioso para su propio proceso
de aprendizaje. La competencia de manejar los textos para
abrirse al diálogo con los autores rebasa la pura
comprensión de un tema particular y se convierte
en una facultad que lo acompañará siempre.
No se requieren discursos para convencer al docente sobre
lo valioso del aprendizaje independiente. Basta que lo haya
vivido para que reconozca su riqueza.
En la capacitación artesanal no
se dice al instructor lo que debe hacer; se busca que primero
viva, como estudiante, la experiencia de la asesoría.
De esta manera, el primer referente, y el de mayor impacto
que adquieren los instructores sobre la labor que desempeñarán,
es la tutoría que reciben como estudiantes. En la
medida en que el instructor asesora a otros, enriquece tanto
el dominio del material que estudió como las estrategias
de tutoría. La forma en que se le capacita
es, entonces, la misma en que se espera que él trabaje
con sus estudiantes. La cadena continua que une la
misma forma de trabajo: ser estudiante independiente antes
de capacitar a otro en el aprendizaje por cuenta propia,
desde la asesoría central (algo que al inicio resultaba
novedoso era que los asesores centrales también recibían
tutoría) hasta los centros de posprimaria es uno
de los aportes fundamentales de este proyecto al quehacer
educativo. El estudio de textos comunes desde la asesoría
central hasta los estudiantes de los centros de Posprimaria
hace posible detectar criterios concretos de seguimiento
con los que puede encontrarse en qué momento se rompe
la cadena (si en la capacitación a equipos locales,
a instructores, o en la intervención de éstos
con sus estudiantes). Pero sobre todo, en la cadena de capacitación
se mantiene el modo de relación maestro-aprendiz
que hace posible el aprendizaje por cuenta propia.
Resultados. Después
de tres años de operación (1997-2000), pudimos
probar que la capacitación artesanal de la posprimaria
logró eliminar la distancia entre el diseño
y la ejecución del modelo. Desde que se inició
el trabajo en las comunidades el impacto fue muy positivo.
El entusiasmo de los estudiantes por la novedad de elegir
sus temas de investigación, la autoconducción
del proceso de investigación y la seguridad que en
poco tiempo adquirían para hablar en público
y la asistencia regular de gente de todas las edades mostraban
que el modelo era de relevancia y pertinencia para las comunidades
más alejadas. Sin embargo, quedaba pendiente
asegurar la calidad de la tutoría, pues si bien los
logros eran relevantes, en las experiencias de aprendizaje
quedaban huecos en el rigor académico con que se
leían los textos, sobre todo cuando éstos
no eran del dominio del tutor. Después de que cada
miembro del equipo de asesores centrales encargados del
proyecto estudió el material del área que
le resultaba más ajena para demostrar su capacidad
de aprender por cuenta propia, vislumbramos que para conseguir
la profesionalización de la práctica del tutor
era necesario acotar la oferta de tutoría a los materiales
que había demostrado dominar
estudiándolos por cuenta propia. El resultado fue
el catálogo de ofertas de aprendizaje independiente.
El catálogo de ofertas de cada figura
docente en posprimaria, desde los asesores centrales hasta
los instructores, está constituido por textos representativos
de los lenguajes académicos básicos (literatura,
ciencias, historia y matemáticas), entre los que
se incluyen textos en inglés que permiten aprender
de manera refleja la estructura del español. De un
menú general de textos, cada asesor selecciona algunos
de cada área, y ofrece a los equipos de asesores
los textos que ha demostrado dominar, lo mismo hacen ellos
con los instructores y estos con los estudiantes. La continuidad
en el estudio permite ampliar el catálogo. El supuesto
es que una vez que se logra aprender por cuenta propia en
estas áreas, es posible el aprendizaje, también
por cuenta propia de cualquier tema. Lo relevante del catálogo
de ofertas es que sustancialmente se ofrece la experiencia
de haber estudiado por cuenta propia los textos y, en consecuencia,
la capacidad para hallar el sentido de éstos así
como los criterios para evaluar su comprensión, lo
cual permite guiar con certeza al estudiante. La oferta
está, entonces, amparada en el profesionalismo de
la intervención del docente.
Aun cuando la construcción del catálogo
es una práctica continua, la variedad de intereses
entre los estudiantes puede rebasar en poco tiempo la oferta
del instructor. El catálogo de ofertas es punto de
arranque para una tutoría de calidad y su limitación
inicial no resulta muy relevante en tanto que se mantiene
un rango suficiente de elección. El trabajo con el
catálogo posibilita la apropiación de las
destrezas y los lenguajes académicos básicos.
Con éstos, el estudiante adquirirá la capacidad
para investigar lo que le interese, aun cuando se trate
de un tema que no sea del dominio del instructor. Por otro
lado, a través del trabajo con el catálogo
de ofertas el instructor adquiere estrategias de tutoría
que le permitirán, más adelante,
asesorar en el estudio de cualquier tema de interés.
Un valor agregado del catálogo de
ofertas es que genera que los estudiantes sean potencialmente
tutores, pues al hacer un recuento de sus propias dificultades
en la comprensión de una lectura particular, así
como de las estrategias que le fueron útiles para
sortearlas, no sólo se apropia del tema de estudio
sino que tales estrategias lo dejan en condiciones para
asesorar a otro en el estudio de aquello que él ya
aprendió.
El dominio que el tutor tiene del material
que ofrece al estudiante promueve una tutoría minuciosa
en la revisión y guía del estudiante. Esto
brinda al que se inicia como tutor estrategias de tutoría
concretas y criterios de revisión específicos.
Con esto, el tutor puede detectar en el estudiante los problemas
y logros concretos de aprendizaje independiente en la medida
en que ve en ellos el reflejo de las destrezas de aprendizaje
independiente que él mismo desarrolló. En
tanto que el tutor vaya depurando, a partir de la reflexión
acerca de su proceso y el de los estudiantes, los criterios
de evaluación, podrá brindar a cada estudiante
una asesoría más eficaz, pues sabrá
con mayor tino cuál es el apoyo específico
que cada uno requiere. En eso reside la calidad de su intervención.
Recomendaciones para la acción
El esquema de capacitación artesanal
a través de un catálogo de ofertas es el siguiente:
1. Preparación de la capacitación.
Durante dos meses aproximadamente, los asesores centrales
eligen textos representativos de los lenguajes académicos
básicos, cuya comprensión implique un desafío.
Cada miembro del equipo central estudia los textos seleccionados
con el apoyo de sus colegas y muestra a través de
productos escritos y presentaciones públicas el dominio
del material.
2. Capacitación intensiva a equipos
estatales. Cada asesor central ofrece a un grupo de asesores
estatales tutoría sobre los textos que estudió
por cuenta propia y demostró dominar. En esta capacitación
se tiene especial cuidado en que los aprendices registren
las estrategias de comprensión de los textos y las
estrategias de tutoría que el asesor central usó
para asegurar el aprendizaje. Una vez que los aprendices
demostraron dominar el material, también a través
de escritos y presentaciones públicas, ofrecen tutoría
sobre el mismo a sus colegas. El asesor central registra
la tutoría y hace sugerencias encaminadas a mejorar
las estrategias que fueron implementadas por el aprendiz
de tutor. De este modo todos son estudiantes y tutores a
la vez.
3. Capacitación intensiva a instructores.
Esta fase de capacitación dura aproximadamente de
seis semanas, en la cual se reproduce el mismo esquema utilizado
en la capacitación de los equipos locales. Los equipos
estatales tienen libertad para complementar esta capacitación
con talleres.
4. Capacitación permanente. Se ha
establecido un mecanismo de estudio llamado tutoría
a distancia mediante el cual después de la capacitación
intensiva se continúa el estudio de textos de los
lenguajes básicos aprovechando los medios de comunicación
a distancia para dar respuesta a dudas y para revisar los
productos escritos. A través de la tutoría
a distancia, los asesores centrales y locales continúan
incrementando su catálogo de ofertas para poder seguir
ofreciendo tutoría. Los instructores tienen reuniones
periódicas, mensuales o bimestrales, en las que se
hacen demostraciones del dominio de los textos, se recibe
tutoría presencial y se comentan las dificultades
que han encontrado al trabajar el material con los estudiantes.
5. Debido a que en la capacitación
artesanal mediante un catálogo de ofertas se comparten
destrezas, no únicamente contenidos, se estable
cen vínculos que permiten dar seguimiento a la cadena
de capacitación; el resultado, como ya se comentó,
es eliminar la distancia entre diseño y ejecución
y asegurar la calidad del apoyo docente.
Lecturas sugeridas
Cámara, Gabriel,
1999. Posprimaria Comunitaria Rural, El desafío
de la relevancia, la pertinencia y la calidad, conafe,
México.
Cámara, Gabriel y Dalila López,
2001. Tres años de Posprimaria Comunitaria
Rural, conafe, México.
López Dalila y Santiago Rincón
Gallardo, 2003. La capacitación artesanal
y la profesionalización de la labor docente
en posprimaria, conafe, México.
Cámara, Gabriel, 2003. Learning
from life in Mexican Rural Communities. The conafe postprimary
centers, conafe, México.
www.conafe.edu.mx
o con los autores:
Río Elba 20 Col. Cuauhtémoc,
C.P. 06500, Delegación Cuauhtémoc, México,
D.F.
Hay cosas que, para saberlas, no basta con haberlas aprendido.
Séneca, filósofo y literato
romano, c.
4 a. C.-65 d. C.
Lo bien dicho se dice presto.
Baltasar Gracián, literato
y religioso español,
1601-1658.